Pocas situaciones generan tanto desgaste como la incertidumbre de quedarse sin techo, más aún cuando se trata de personas mayores como Maricarmen, una vecina del distrito madrileño del Retiro que a sus 87 años se enfrenta a un segundo intento de desahucio, fijado para el 3 de junio. Aunque el pasado mes de octubre, la movilización vecinal y el Sindicato de Inquilinas lograron aplazar el desalojo, la angustia y la preocupación nunca han desaparecido y en estos meses su salud se ha resentido: ha perdido movilidad y masa muscular, y ahora necesita una silla de ruedas para desplazarse. Después de vivir 70 años en la misma casa, con un contrato de renta antigua que firmó su padre, Maricarmen nunca imaginó que a estas alturas tendría que enfrentarse a una situación como esta.
A pesar de su vulnerabilidad, con un 50% de discapacidad y sin alternativa habitacional, la inmobiliaria Urbagestión Desarrollo e Inversiones, actual propietaria del piso, mantiene la orden de desalojo.
“Tenemos derecho a una vivienda. No es justo que nos pongan en la calle para que unos buitres vengan y se lleven nuestra sangre, lo que hemos estado luchando por tener lo que nos corresponde, que es una vivienda, un techo donde poder vivir”, ha explicado Maricarmen este jueves a la prensa frente al Congreso de los diputados. Allí ha comunicado que, pese a haber enviado al Gobierno un dosier con la información de su caso y posibles alternativas, no ha recibido respuesta ni por parte del presidente Pedro Sánchez, ni de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. “Hasta el momento nadie se ha comunicado conmigo, nadie me ha ofrecido ninguna opción de dónde me puedo ir”, ha añadido.
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Maricarmen, que no tiene familia directa, tampoco ha obtenido respuesta ni del Ayuntamiento de Madrid ni del Gobierno autonómico, “que se han negado a reunirse con ella”, según ha explicado el Sindicato de Inquilinas. ”A esto se suman unos servicios sociales que son incapaces de dar cualquier alternativa digna", añade la organización.
El sindicato destaca que Maricarmen “representa la resistencia de los inquilinos frente a los fondos buitre y la especulación inmobiliaria” y pide al Gobierno que tome medidas urgentes frente a la crisis de la vivienda que afecta a miles de familias, como establecer contratos de alquiler indefinidos y frenar la compra especulativa para priorizar el acceso a quienes buscan un hogar.
Los pisos del bloque se alquilan a más de 2.500 euros mensuales
Maricarmen tenía un contrato de renta antigua, firmado por su padre en 1956. Tras su fallecimiento, la titularidad pasó a su madre y, a la muerte de esta en 2005, ella heredó el derecho a vivir en la vivienda en las mismas condiciones. Durante años, la propiedad lo respetó, de forma que la renta se actualizaba según el IPC pero, tras varios cambios de dueño desde 2018, la situación cambió.
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En 2020 comenzó un proceso legal, después de que la pensionista no pudiera acceder ni a la compra del piso —Urbagestión Desarrollo e Inversiones se lo ofreció por 250.000 euros— ni a afrontar un aumento del 275% en el alquiler, al pasar de 440 euros mensuales a 1.650. El resto de los apartamentos del bloque se alquilan por unos 2.650 euros, según informa el Sindicato de Inquilinas.
Tras el primer intento de desahucio en octubre de 2025, el Gobierno, a través de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, se reunió con Maricarmen y con el Sindicato de Inquilinas, pero desde entonces no han tenido respuesta.
El 2 de junio hay varias actividades para impedir el desalojo
El desahucio está convocado para el 3 de junio a las 8:00 horas en la calle Alcalde Sainz de Baranda, 46. Un día antes, el martes 2, el sindicato ha organizado una jornada de actividades desde las 18:30 horas, que incluye un pasacalles que saldrá desde la Puerta del Retiro de la Biblioteca Eugenio Trías, una actuación infantil y la participación de figuras destacadas de la cultura como Olga Rodríguez, Alberto San Juan, Juan Diego Botto y Facu Díaz, además de varios conciertos. La jornada concluirá con una convocatoria a todas las vecinas de Madrid para acampar esa noche y así intentar frenar el desahucio.
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