Las uñas pueden parecer una parte poco relevante del cuerpo. Sin embargo, el aspecto de estas puede darnos más señales de lo que creemos. Cambios en su color o forma pueden estar relacionados con déficits nutricionales, infecciones, problemas circulatorios o incluso enfermedades más serias.
En el caso de que tengas uñas estriadas, es importante diferenciar si las líneas son verticales u horizontales. Las estrías verticales suelen aparecer con la edad y, por lo general, no representan un problema grave.
En cambio, las horizontales pueden estar relacionadas con alteraciones que afectan al crecimiento de la uña. Además, suelen reflejar ciertos problemas de salud, por lo que es importante conocer qué nos quiere decir el cuerpo con esta respuesta.
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Por qué surgen las uñas estriadas
Según explican doctores en la web My Personal Trainer, hay diferentes formas de tratarlo. En el caso de las líneas verticales, conocidas como onicorrexis, estas pueden estar relacionadas con una falta de vitaminas del grupo B, especialmente biotina, ácido fólico (B9) y vitamina B12.
Cuando aparecen de forma pronunciada y acompañadas de uñas frágiles, también pueden ser una señal de deficiencia de hierro, calcio o magnesio, nutrientes fundamentales para mantener una correcta formación de la queratina.
Por otro lado, las líneas horizontales, también llamadas líneas de Beau, suelen indicar una alteración temporal en el crecimiento de la uña. Según los expertos, este tipo de marcas puede aparecer por una falta de zinc, déficits importantes de proteínas o incluso situaciones de desnutrición más severas. En algunos casos, también pueden estar relacionadas con periodos de estrés físico intenso o enfermedades que hayan afectado al organismo.
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Aunque en muchas ocasiones las uñas estriadas no esconden un problema grave, los especialistas recomiendan prestar atención a otros síntomas y consultar con un profesional si los cambios aparecen de forma repentina.
En cualquier caso, es importante acudir a consulta médica si estos cambios son persistentes o acompañados de otros síntomas, sobre todo si tienes pensado tomar suplementación. Para dar un diagnóstico adecuado, tu médico puede solicitar diferentes tipos de análisis.
Entre los más habituales se encuentran los análisis de sangre, que permiten valorar posibles déficits nutricionales como hierro, vitaminas del grupo B, zinc o proteínas, así como detectar alteraciones metabólicas o signos de anemia. También pueden incluirse estudios bioquímicos generales, que ayudan a evaluar el estado global del organismo y el funcionamiento de órganos como el hígado o los riñones.
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En algunos casos, si se sospecha una causa específica, el médico puede solicitar análisis más concretos, como pruebas hormonales o estudios microbiológicos en caso de infecciones. Además, la observación clínica de las uñas y la historia médica del paciente son fundamentales para interpretar correctamente los resultados.
Suplementos que más se suelen recomendar
Aunque este problema no sea especialmente grave en la mayoría de los casos, sí que es importante suplementarse adecuadamente. Para hacerlo correctamente, es imprescindible acudir a especialistas. En función del déficit detectado, suelen emplearse suplementos de biotina, hierro, zinc o vitaminas del grupo B, además de magnesio o calcio. En algunos casos también se recomiendan proteínas o complejos multivitamínicos para reforzar la recuperación.