El consumo de tabaco registra mínimos históricos en España: menos del 28% lo ha probado alguna vez y, actualmente, solo el 12% de la población se declara como fumador, según la última encuesta sobre tabaquismo de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).
Los españoles son cada vez más conscientes de sus riesgos y dejan de lado cigarrillos tradicionales y el tabaco de liar. Mientras, otros productos empiezan a calar: el 20% de los fumadores ya apuesta por los cigarrillos electrónicos y muchos de ellos no perciben el riesgo que acarrean. Quienes más optan por esta alternativa, advierten desde la semFYC, son los jóvenes.
“La industria no deja nada al azar”, ha asegurado María Iglesias Alonso, médica de familia y coportavoz de la Semana Sin Humo 2026. “Utilizan de forma intensa influencers en TikTok, Instagram y YouTube para que los jóvenes consuman estos cigarrillos electrónicos", ha explicado la experta en la presentación de la encuesta, a la que han respondido cerca de 9.400 personas. “Promocionan estos productos como algo moderno, discreto, cool entre los jóvenes", ha añadido.
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Según los resultados de la encuesta, el 13,2% de las personas entre 14 y 18 años fuma actualmente y, de ellos, el 90,5% consume cigarrillos electrónicos. “El vapeo ya no es un fenómeno marginal: se ha convertido en un problema de salud pública entre estos adolescentes y jóvenes”, ha valorado.
“Lo que es más alarmante es el consumo dual”, ha advertido Iglesias: en este grupo de edad es muy frecuente que estos jóvenes utilicen tanto vapeadores como cigarrillos convencionales. “Estamos creando la primera generación que se inicia en la nicotina a través de lo que llamamos caramelos electrónicos. Los nuevos dispositivos no sustituyen al tabaco, lo complementan y multiplican el problema", ha afirmado.
La mitad de la población no ve peligro en cachimbas o snus
Mientras estos productos ganan popularidad, la percepción del riesgo no les acompaña. El 78% considera que los cigarrillos tradicionales son perjudiciales para la salud, porcentaje que baja al 69,6% en los cigarrillos electrónicos y al 60,5% en los dispositivos de tabaco calentado. En productos como cachimbas y bolsas de nicotina, como los snus, la percepción del riesgo se reduce todavía más: cerca de la mitad de la población (54% y 50%, respectivamente) no los considera peligrosos.
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De hecho, el 84% de los encuestados creen que los nuevos productos de nicotina se consumen porque existe una falsa percepción de que son menos dañinos para la salud. “Estos productos no son inocuos”, ha resaltado José Manuel Iglesias San Martín, médico de familia y coportavoz de la Semana Sin Humo. Por ello, el especialista pide regular su consumo y prohibir la variedad de sabores atractivos, que suponen “una puerta de entrada para los jóvenes” al mundo del tabaco.
De hecho, la mayoría de la población parece estar a favor de aumentar las restricciones al tabaco: el 75,7% pide ampliar los espacios sin humo, el 72,1% considera necesario incrementar las campañas de prevención y el 66,1%, regular los puntos de venta de cigarrillos electrónicos. A su vez, el 67,5% aboga por incorporar límites de edad a estos productos, mientras que un 60,4% desea que se regule la publicidad que se hace de ellos en las redes sociales.