Un estudio demuestra que las vacas reconocen y reaccionan ante voces humanas conocidas

La investigación añade valor al vínculo con el animal, ya que también identifica rostros

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Las vacas reconocen rostros y voces. (EFE/David Arquimbau Sintes)

El mundo animal sigue revelando sorpresas en lo que respecta a sus capacidades cognitivas. Un nuevo estudio ha demostrado que las vacas no solo pueden distinguir los rostros humanos, sino que también son capaces de reconocer las voces de las personas con las que conviven. Esta revelación pone en discusión muchas ideas previas sobre la inteligencia animal y el vínculo entre humanos y ganado.

Hasta hace poco, la percepción general era que el ganado tenía una inteligencia limitada y que sus interacciones con los humanos eran superficiales. Sin embargo, investigaciones recientes apuntan en sentido contrario. Las vacas, animales tradicionalmente asociados a la producción de alimentos, muestran día a día comportamientos más complejos y relaciones más profundas con quienes las cuidan.

Un artículo publicado en la revista científica PLOS One por un equipo de investigadores de Francia, liderado por Océane Amichaud del INRAE ​​en Nouzilly, ha aportado pruebas concretas y medibles sobre la capacidad de estos animales para reconocer e identificar tanto rostros como voces humanas. Este hallazgo se suma a una evidencia creciente de que las vacas poseen habilidades cognitivas sofisticadas y una memoria social mucho más rica de lo que se creía.

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Un estudio que cambia la perspectiva sobre las vacas

El experimento se centró en un grupo de 32 vacas Holstein Prim, una raza doméstica acostumbrada al contacto humano. El objetivo era determinar si estos animales podían reconocer a personas conocidas no solo por la vista, sino también por el oído, y si eran capaces de asociar ambos sentidos.

Para la prueba, los investigadores mostraron a las vacas videos silenciosos de dos tipos de rostros masculinos: unos familiares y otros desconocidos. Midieron cuánto tiempo cada vaca observaba la pantalla, ya que una mirada prolongada suele indicar interés o reconocimiento. En una segunda etapa, repitieron el experimento, pero esta vez agregaron audio: la voz de uno de los hombres, pronunciando siempre la misma frase.

Vaca Veronika usa herramientas

Esto permitió analizar el llamado reconocimiento intermodal, es decir, la capacidad de identificar algo cuando se presenta en diferentes contextos sensoriales, como la vista y el oído. Además, los científicos monitorearon la frecuencia cardíaca de las vacas para ver si existía alguna reacción emocional al ver o escuchar a personas conocidas frente a desconocidas.

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Los resultados fueron claros: cuando los videos no tenían sonido, las vacas miraban más tiempo los rostros desconocidos, lo que demuestra que pueden distinguir entre personas conocidas y nuevas. Cuando se sumó el audio, los animales prestaron más atención cuando la voz coincidía con el rostro, mostrando una capacidad para asociar ambos estímulos. La frecuencia cardíaca, en cambio, no mostró variaciones relevantes, lo que sugiere que el reconocimiento no necesariamente genera una respuesta emocional fuerte.

Más allá de la simple familiaridad

El estudio dirigido por Océane Amichaud aporta una prueba concreta de que las vacas pueden identificar a las personas por múltiples vías sensoriales. Así, no solo reconocen a quienes las alimentan o cuidan por su aspecto, sino también por la voz. Esto significa que estos animales, lejos de ser pasivos o indiferentes, perciben y procesan información de manera compleja, integrando lo que ven y oyen para identificar a quienes las rodean.

La investigación aporta valor al vínculo con el animal (INTA)

Los investigadores señalan que, si bien la exposición a videos o audios no reemplaza una interacción directa, los resultados obtenidos muestran que las vacas tienen una notable memoria social. Son capaces de distinguir entre individuos conocidos y desconocidos usando tanto la vista como el oído, y de asociar una voz a un rostro específico, aun cuando la imagen es en dos dimensiones.

Estos hallazgos abren nuevas preguntas sobre el bienestar animal y la relación entre las vacas y quienes trabajan con ellas. Entender cómo perciben a las personas puede ayudar a mejorar las prácticas de manejo y a diseñar entornos más favorables para su desarrollo y convivencia.

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