El Impuesto sobre el Patrimonio recauda mucho menos de lo que podría y permite que las grandes fortunas paguen proporcionalmente menos que otros contribuyentes. Esta es la principal conclusión del informe Un Impuesto al Patrimonio para el siglo XXI, elaborado por Oxfam Intermón, en el que la organización propone reformar este tributo e incorporar una tasa mínima del 3% para los patrimonios netos superiores a 50 millones de euros.
La medida sigue la lógica de la conocida como tasa Zucman, planteada por el economista francés Gabriel Zucman para garantizar que los grandes patrimonios paguen un mínimo anual sobre su riqueza. En el caso español, Oxfam propone que este impuesto mínimo se integre dentro del Impuesto sobre el Patrimonio y se calcule sobre toda la riqueza del contribuyente, sin exenciones ni bonificaciones. No funcionaría como una doble tributación, sino como un complemento: solo se activaría cuando lo pagado por IRPF y Patrimonio no alcanzara ese mínimo efectivo del 3%.
Según los cálculos de la organización, aplicar un impuesto mínimo del 2% a los patrimonios superiores a 50 millones permitiría recaudar 3.290 millones de euros adicionales al año. Si el tipo se elevara al 3%, los ingresos extra alcanzarían los 5.338 millones. Oxfam defiende que esta recaudación serviría para reforzar las políticas públicas y recuperar progresividad en un impuesto que, a su juicio, se ha ido debilitando por su propio diseño.
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El informe sostiene que el problema no es la existencia del Impuesto sobre el Patrimonio, sino “sus agujeros”. Oxfam recuerda que España es uno de los pocos países de la OCDE que mantiene un impuesto específico sobre la riqueza, junto a Noruega, Suiza y Colombia, pero advierte de que su capacidad recaudatoria está muy por debajo de su potencial.
Antes de la puesta en marcha del Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas, nueve de cada diez euros de recaudación potencial se perdían por los elementos del diseño del tributo, según la organización. El tipo efectivo medio sobre el patrimonio declarado era de apenas el 0,17%, y caía al 0,11% para el 1% de contribuyentes con mayor riqueza, aquellos con patrimonios superiores a 32 millones de euros.
Los “agujeros” del impuesto
Oxfam señala dos grandes vías por las que el impuesto pierde fuerza: la exención de participaciones empresariales, conocida como exención de la empresa familiar, y el límite conjunto con el IRPF. Este último mecanismo impide que la suma de lo pagado por Renta y Patrimonio supere un determinado porcentaje de la base imponible del IRPF, lo que reduce la factura final de algunos grandes patrimonios.
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Según el informe, solo por el efecto combinado de la exención de participaciones empresariales y el límite conjunto con el IRPF se pierden más de 8.000 millones de euros de recaudación. La organización calcula que -según una simulación con datos de 2021- si se eliminaran todos los privilegios fiscales identificados salvo el mínimo exento y la exención de la vivienda habitual, la recaudación podría superar los 11.500 millones de euros, frente a los 1.256,7 millones recaudados en 2021.
La exención de la empresa familiar es, para Oxfam, el principal agujero del impuesto. En 2021, el patrimonio exento declarado en España ascendió a 312.000 millones de euros, alrededor del 42% del patrimonio neto declarado. De esa cantidad, más de 276.000 millones correspondían a patrimonio empresarial y participaciones en sociedades, el 85% del total exento.
Los patrimonios más altos pagan menos
El informe también denuncia que el impuesto pierde progresividad en la parte más alta de la escala. Es decir, que a partir de determinados niveles de riqueza, quienes más tienen no siempre pagan más en proporción a su patrimonio. Oxfam afirma que, al considerar IRPF e Impuesto sobre el Patrimonio, incluido el Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas, el tipo efectivo se reduce a medida que aumenta la riqueza declarada, hasta situarse en torno al 0,2% para patrimonios superiores a 1.000 millones de euros.
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La organización enmarca esta propuesta en un contexto de fuerte concentración de riqueza. Según el informe, el 1% más rico en España concentra el 24,2% de toda la riqueza, mientras que el 50% más pobre posee apenas el 6,7%. Además, las 200 principales fortunas españolas sumaban 373.000 millones de euros en 2025, el equivalente al 17,5% del PIB.
Oxfam defiende que la reforma no afectaría a la mayoría de la población, sino a “los más ricos de entre los ricos”. Entre sus propuestas también plantea mantener el mínimo exento de 700.000 euros, conservar la exención de la vivienda habitual hasta 300.000 euros, revisar la exención de la empresa familiar, elevar o suprimir el límite conjunto con el IRPF y mantener el Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas para evitar la competencia fiscal entre comunidades autónomas.