Madrid ha dado el pistoletazo de salida a sus fiestas patronales de la mano de una de sus grandes referentes. La tarde de este jueves, 7 de mayo de 2026, la periodista Sonsoles Ónega ha tenido el honor de pronunciar el pregón de San Isidro, una cita que ha convertido en una oda a la convivencia y la memoria. Rodeada de personalidades, con el alcalde José Luis Martínez-Almeida a la cabeza, la presentadora de Y ahora Sonsoles se asomó al balcón de la Casa de la Villa para animar a los madrileños a disfrutar de una ciudad “que demuestra cada día que aquí cabemos todos”.
Sin embargo, más allá de la tradición y el júbilo, el discurso de Ónega ha estado impregnado de una profunda carga personal. Justo en su despedida, la pregonera lanzó un mensaje que no pasó desapercibido para nadie. Y es que hizo un guiño directo a la reina Letizia, con quien mantiene una amistad inquebrantable desde hace casi tres décadas. “Rendidos, viva Madrid, San Isidro, Santa María de la cabeza, el Rey y la Reina”, exclamó ante el aplauso unánime de los asistentes.
La inquebrantable amistad de la reina Letizia y Sonsoles Ónega
Este gesto cobra especial relevancia tras los duros momentos que ha atravesado la periodista recientemente. El pasado mes de marzo, Letizia se convirtió en uno de sus pilares fundamentales tras el fallecimiento de su padre, Fernando Ónega. La madre de la princesa Leonor no dudó en personarse en la capilla ardiente para arropar a su amiga en un abrazo que dio la vuelta a los medios.
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“Tiene todo el sentido venir hoy a honrar a Fernando, cosa que querría hacer el rey sino fuera porque está en Sevilla. Vengo a dar un abrazo a una amiga, es una manera de reconocer una profesión, el periodismo, un medio, la radio”, declaró la soberana en aquel momento ante la prensa, reivindicando sus propios orígenes profesionales. Ambas se conocieron a finales de los años 90 en la redacción de CNN+, donde compartieron madrugones y la pasión por la información, forjando un vínculo que ha resistido al paso del tiempo.
Sonsoles siempre ha guardado con celo la privacidad de su relación con ‘Let’, como ella la llama, aunque en ocasiones ha compartido la generosidad de la consorte. Recordó, por ejemplo, cuando la Reina esperó 40 minutos en una cola para que le firmara su ejemplar de Las hijas de la criada: “Me quedé impresionada... Se dijo que estaba preparado y no. Fue en el momento de gran lapidación”, confesó en una entrevista.
Un pregón castizo y reivindicativo
La Premio Planeta 2023, que se ausentó de su programa para cumplir con este encargo institucional, fue una pieza cuidada, con una métrica estructurada y llena de referencias a su linaje: allí nacieron su bisabuela, su abuela y su madre. “Del Pozo decía que Madrid era la mejor ciudad del mundo, han dado fe de eso todos los que han hecho de Madrid un oficio. Quiero ser siempre de aquí, pasear por el Prado, perderme en el rastro, oírme gata y amanecerme pez”, declamó con orgullo.
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Pero no todo fue poesía. Sonsoles Ónega aprovechó el altavoz para dar voz a las ‘heridas’ que sufre la capital, centrando su crítica en el drama habitacional. “Me hago eco del quejido de Madrid, que no sana la herida de la vivienda, me duele que haya que ser buitre y no paloma por vivir aquí. Agradezco los 116 pisos del Cañaveral, 116 vidas que se ponen en marcha”, señaló con firmeza, trasladando al balcón consistorial las problemáticas que cada tarde trata en sus reportajes.
También hubo espacio para la nostalgia por el comercio tradicional y la cultura de barrio. “Hay otra herida íntima para la que no encuentro vendaje, el cierre de librerías, pequeños comercios, barrios de toda la vida… compensa los que vienen y apuestan por Madrid”, reflexionó ante la mirada de los ediles. Para destensar el ambiente, la pregonera no dudó en usar su característico sentido del humor para lanzar una puyita a Almeida sobre el estado de las calles madrileñas, provocando la risa generalizada de los allí presentes. “Duelen las obras como muelas de apretarlas, le han hecho precio de hacerlas todas a la vez”, bromeó ante un regidor que encajó el comentario entre risas.