Hacia la regeneración de extremidades: un estudio logra crear hueso, tendones y ligamentos

El estudio experimental estadounidense considera que el proceso de curación del cuerpo podría ocultar su capacidad de regenerarse

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Gráfico conceptual que muestra cómo se aplica el tratamiento en la zona lesionada para estimular la regeneración tisular en este estudio experimental. (Melissa Bristow/University of Texas)

Para algunos animales, perder una extremidad no es un drama. Salamandras o ajolotes son capaces de regenerar estas partes del cuerpo cuando las pierden, y las estrellas de mar pueden volver a resurgir al completo de tan solo uno de sus brazos. El ser humano, sin embargo, no puede recuperar aquello que pierde: ya sea un pequeño trozo de dedo, una mano o una pierna al completo, aquello que se separa de sí nunca vuelve.

Los investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas (VMBS) de la Universidad Texas A&M opinan distinto. En un nuevo estudio publicado en Nature Communications, apuntan que el cuerpo humano podría tener una capacidad de regeneración oculta dentro del proceso normal de curación del cuerpo.

Con esta idea como centro de su trabajo, el equipo multidisciplinar liderado por el doctor Ken Muneoka ha conseguido regenerar con éxito tejido óseo y conectivo. A través de un tratamiento en dos etapas, consiguieron regenerar huesos, articulaciones y ligamentos, si bien los resultados no fueron perfectos.

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Primeros pasos hacia la regeneración en mamíferos

En una escena editorial ilustrativa, una persona con una pierna y muletas observa curiosa a una salamandra de brillantes colores sobre el suelo de un paisaje minimalista. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según explican los autores del estudio, en los mamíferos, las heridas suelen provocar un proceso de fibrosis que hace que las células cierren rápidamente la herida, formando tejido cicatricial. El cuerpo prioriza la supervivencia al cerrar rápidamente la herida, pero también limita la capacidad del cuerpo de reconstruir las estructuras perdidas.

Especies como la salamandra, sin embargo, las células fibroblastos se organizan en un blastema, una estructura temporal que permite que el tejido vuelva a crecer. “Es como si estas células pudiesen moverse en dos direcciones diferentes”, ha explicado Muneoka en un comunicado de la Universidad de Texas. “O bien pueden crear una cicatriz o hacer un blastema. Nuestra investigación se ha centrado en redirigir el comportamiento de los fibroblastos ya presentes en el lugar de la herida”, ha profundizado.

Los investigadores probaron en ratones un tratamiento secuencial con dos proteínas. En un primer paso, aplicaron el factor de crecimiento de fibroblastos 2 (FGF2). Esta proteína permitió que el cuerpo completara su proceso normal de curación. Una vez hecho este trabajo, el equipo cambió la respuesta del organismo: el FGF2 estimuló la formación de una estructura similar a un blastema, como en las salamandras. Varios días después, aplicaron un segundo tratamiento basado en la proteína morfogenética ósea 2 (BMP2), que permitió a las células comenzar a formar nuevas estructuras.

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“En realidad, se trata de un proceso de dos pasos”, explicó Muneoka. “Primero, se alejan las células de la cicatrización y, después, se les proporcionan las señales que les indican qué deben construir”. El proceso tuvo un éxito relativo: consiguieron regenerar tendones, hueso y ligamentos, aunque el resultado no fue perfecto. “Hemos regenerado lo que cabría esperar en ese nivel de lesión”, dijo Muneoka. “Las estructuras están ahí, solo que no en perfectas condiciones”, añadió.

Aunque las investigaciones acaban de comenzar, estos resultados son prometedores y podrían tener aplicaciones inmediatas para mejorar la cicatrización de las heridas. Los autores del estudio consideran que su enfoque podría reducir las cicatrices y mejorar la reparación de tejidos. “La gente debería empezar a pensar en utilizar estas señales durante el proceso de curación”, dijo Muneoka. “Incluso desviar ligeramente la respuesta para evitar la formación de cicatrices podría tener beneficios reales”.

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