Tanto perros como gatos pueden ser donantes activos de sangre en España, contribuyendo a salvar la vida de otros animales en situaciones críticas, como accidentes, cirugías complejas o anemias severas. No obstante, el sistema de donación español está menos estructurado que el de países como Italia, ya que carece de una red nacional de bancos de sangre y de campañas institucionales amplias. En España, la operativa depende casi en exclusiva de la implicación voluntaria de los tutores de mascotas.
Y es que España permite la donación de sangre en perros y gatos bajo estrictos criterios de edad, peso y salud, con la recogida gestionada en hospitales veterinarios universitarios y clínicas privadas. El país carece de campañas masivas de captación y la cobertura resulta desigual entre comunidades autónomas, lo que reduce la disponibilidad en emergencias. La falta de donantes estables se identifica como uno de los principales retos, ya que puede retrasar tratamientos urgentes o limitar las intervenciones en pacientes críticos.
Actualmente, la estructura española cuenta con infraestructura suficiente en hospitales universitarios y clínicas privadas, pero la ausencia de una red nacional y la escasez de campañas de sensibilización dificultan la consolidación de un sistema capaz de cubrir la demanda en todo el territorio. Los procedimientos siguen estándares de calidad similares a la medicina humana y están sujetos a la normativa de bienestar animal recogida en la Ley 7/2023.
Los requisitos para que un perro done sangre incluyen un peso superior a 20 kilogramos, edad entre dos y ocho años y buen estado de salud. En gatos, se exige un peso mínimo de cuatro kilogramos, edad de entre uno y ocho años y ausencia de enfermedades como la leucemia felina o la inmunodeficiencia felina. En ambos casos, deben estar correctamente vacunados y desparasitados. La frecuencia máxima recomendada de donación es de tres o cuatro veces al año para perros y menos de tres veces al año para gatos, por su menor volumen corporal. En cada extracción, se recogen entre 400 y 450 mililitros en perros y entre 30 y 40 mililitros en gatos. Antes de cada transfusión, se realizan pruebas analíticas y test de compatibilidad sanguínea: en perros se emplea la clasificación DEA (Dog Erythrocyte Antigen); en gatos, los tipos A, B y AB.
Un acto altruista
El acto es altruista: los participantes no reciben pago, aunque sí una revisión veterinaria completa gratuita y exámenes generales para validar la idoneidad del donante. En la Comunidad de Madrid, algunas extracciones pueden realizarse en el domicilio del donante, siempre garantizando las condiciones mínimas de bienestar animal.
En cambio, Italia dispone del sistema de donación animal más regulado y coordinado en Europa. La donación está gestionada por centros autorizados por las autoridades sanitarias locales y los bancos regionales de sangre están coordinados para garantizar acceso rápido a sangre compatible ante emergencias.
En Italia, los requisitos son ligeramente más estrictos: para perros, el peso mínimo es de 25 kilogramos y la edad válida es de dos a ocho años; para gatos, el mínimo es de cinco kilogramos y la edad de uno a ocho años. El sistema italiano incentiva la donación ofreciendo beneficios al tutor: chequeo completo gratuito, identificación del grupo sanguíneo y, en muchos bancos, acceso preferente a transfusiones si el animal lo necesitara en el futuro. Campañas institucionales y materiales de divulgación refuerzan la cultura de la donación.