Una mujer lanza pintura negra contra el vestido de novia de su cuñada: se enfrenta a una condena de 10 meses de prisión

La acción de Toni Eastwood nació del rencor por un accidente que pasó en su boda un año antes

Antonia Eastwood, condenada a 10 meses por tirarle pintura al vestido de novia de Gemma Monk (X)

El día que debía ser uno de los más felices para Gemma Monk se tornó en una pesadilla. La boda celebrada el 24 de mayo de 2024 en Oakwood House, una mansión victoriana ubicada en Maidstone, fue abruptamente interrumpida cuando su cuñada, Antonia ‘Toni’ Eastwood, lanzó pintura negra sobre su vestido de novia. La escena, descrita por la propia víctima al Daily Mail, tuvo lugar minutos antes de que la novia caminara hacia el altar. Por lo que Monk se vio obligada a cambiarse de vestido y a rehacer sus planes en cuestión de minutos.

Me gasté 1.800 libras en el vestido y me encantó”, relató la afectada. Pero con la agresión no solo tuvo una ceremonia dos horas más tarde de lo que había planeado, sino que además tuvo que pedir un vestido prestado para su día más importante. Al ser su cuñada quien lanzó la pintura, el episodio generó una gran disputa familiar. Ahora la agresora ha sido condenada a 10 meses de prisión, con la pena suspendida, tras haberse declarado culpable de dos delitos de daños a la propiedad.

“Me llamó ‘zorra hipócrita’ y me acusó de intentar arruinarle el día de su boda”

Según los hechos que ha relatado Monk, su cuñada la acusó de haberle hecho tropezar intencionadamente en su propia boda con Ashley, hermano de Gemma, celebrada en septiembre de 2023. Desde entonces, Gema, madre de dos hijos y trabajadora de salud mental, ha habido conflictos entre las dos parejas. “El matrimonio de mi hermano con Toni fue un desastre”, ha explicado.

Read more!

“Siempre he sido muy cercana a mi hermano, Ashley, así que lo único que puedo pensar es que Toni estaba celosa de eso”, ha reflexionado. Asimismo, considera que la pareja está “delirando” o tan solo “buscaba a alguien a quien culpar de que el día de su boda hubiera salido mal”. Y es que, durante aquella ceremonia, “hubo muchísimas cosas que salieron mal”: “Uno de nuestros sobrinos se cayó y se abrió la cabeza, otra pareja armó una pelea tremenda”, ha relatado Monk.

Todo fue empeorando en los meses posteriores, cuando la británica recibió mensajes hostiles de su cuñada. “Me llamó ‘zorra hipócrita’ y me acusó de intentar arruinarle el día de su boda. Primero me acusó de hacer comentarios sarcásticos mientras pasaba a mi lado por el pasillo, pero luego me acusó de ponerle la zancadilla”. No obstante, la mujer asegura que, al medir 1,52 metros, no tiene ninguna posibilidad de hacerle la zancadilla “aunque quisiera”. Del mismo modo, ha asegurado que “los mensajes de texto me dejaron en shock. Fue increíble y totalmente inesperado”.

Gemma Monk y su marido el día de la boda, antes de la pintura (X)

Algo que no comprende Gema es que “no había habido rencor entre nosotras antes de la boda”. De hecho, la víctima de la pintura llegó a “sentir mucha simpatía por ella”, cuando le confesó que había dejado a su exmarido y a sus hijos para casarse con su hermano, “quien a su vez también había dejado a su esposa e hijos. Era como si estuviera presumiendo de haber separado a dos familias”.

“Soy la mejor decoradora de la zona”

Sin emabrgo, la situación alcanzó su punto crítico el día de la boda de Monk con Ken Monk, su pareja de toda la vida. “Recuerdo que mi padre me acababa de dejar en su Range Rover. Nos bajamos y me acompañó hasta la puerta que daba a lo que se llama el pasillo nupcial en Oakwood House”, relató la novia. Tras dar apenas unos pasos, escuchó que alguien la llamaba: “Me giré pensando que me había enganchado la cola del vestido y que me habían tirado pintura negra por todas partes. La pintura me entró en los ojos y en el pelo. También salpicó a mis damas de honor”, añade.

Gema Monk considera que “fue un ataque premeditado”. Y es que su cuñada y sus hermano “se habían agachado detrás de un muro y me estaban esperando”, ha denunciado. “No habían sido invitados, pero obviamente se enteraron de dónde era la boda a través de otros familiares”, baraja. Inmediatamente después, “corrieron hacia su coche y condujeron hasta Manchester, donde ahora viven”.

No obstante, el caos se extendió cuando el padre de la novia, al intentar socorrerla, sufrió un accidente con el coche al quedar medio dentro y medio fuera del vehículo, que terminó estrellado contra un muro. “Solté a Toni para ayudar a mi padre y ella huyó con mi hermano”, ha narrado la mujer. Poco después del ataque, Eastwood ha llegado a bromear sobre su acción ante conocidos, alegando cosas como: “Soy la mejor decoradora de la zona”

Durante un concierto, una fan sorprendió a Rosalía al invitarla a su boda. La cantante se tomó un momento para charlar con ella, preguntarle por los detalles y dedicarle una canción a la feliz pareja.

A pesar del impacto, la celebración continuó. “Esperé 19 años para casarme con Ken. Llevamos juntos desde que yo tenía 14 años. Nada iba a detenerme”, subrayó la afectada. Aun así, llamaron a la policía para denunciar los hechos antes de retomar la ceremonia. “El fotógrafo de la boda fue genial e hizo todo lo posible, pero solo conseguimos unas pocas fotos, muchas menos de las que esperábamos”, ha lamentado ante el medio británico. “No tengo ninguna foto de lo que debería haber sido el día más feliz de mi vida en casa. No hay ninguna en la repisa de la chimenea, ni en las paredes. ¿Cómo podría? Me traerían muy malos recuerdos”, confiesa Monk.

“Queremos que esto termine de una vez”

La víctima tampoco pudo disfrutar de la habitación que había reservado en el Castillo de Leed para su noche de bodas. “Estábamos ahorrando para ir de luna de miel a las Maldivas, pero tampoco pude afrontar esa idea. Esperamos ir este verano con los niños”, afirma.

Pero por ahora, Gema Monk puede respirar tranquila, ya que la denuncia hacia Toni la ha condenado a 10 meses de prisión, suspendida durante 12 meses, junto a 160 horas de trabajo comunitario y una orden de alejamiento de diez años. Además, se le ha impuesto una sanción de 5.000 libras esterlinas como indemnización, de las cuales 4.000 corresponden a Gemma Monk y 1.000 a Oakwood House.

Por su parte, Ashley ha manifestado que no quiere tener nada que ver con su hermana. Pese a haber admitido desacuerdos en el seno familiar, ha insinuado que “hay más”, pero no quiere hacerlos públicos. El motivo: “Ya ha sido castigada, ha sufrido más que suficiente. Queremos que esto termine de una vez”.

Read more!