Barcelona reúne este sábado a mandatarios y representantes progresistas de varios países en la Fira de Barcelona, en L’Hospitalet de Llobregat, con motivo de la IV Reunión en Defensa de la Democracia. Entre los participantes se encuentran Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro.
El foro, organizado por España y Brasil, tiene como objetivo plantear respuestas comunes ante el avance de la ultraderecha y el deterioro del derecho internacional. Los países presentes exploran posibles alternativas al enfoque unilateral impulsado por Donald Trump, cuyas decisiones han tenido efectos en lugares como el estrecho de Ormuz y Palestina.
“Nunca ha habido” crisis diplomática entre España y México
A su llegada a la cumbre de líderes progresistas en Barcelona, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha dejado clara su posición sobre las relaciones con España al afirmar: “No hay crisis diplomática, nunca ha habido”. Sheinbaum participa en el encuentro junto a otros mandatarios latinoamericanos como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Sheinbaum ha ofrecido, además, que la próxima edición de esta cumbre se celebre en México.
En sus declaraciones, ha subrayado también la relevancia de los pueblos originarios para México: “Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”. Sheinbaum se ha declarado “contenta” de estar en la cumbre “defendiendo la dem con principios”: “Como decía Abraham Lincoln, la democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Se trata de la primera visita de la mandataria mexicana a España desde que asumió el cargo en 2024, un paso más en el deshielo de las relaciones entre ambos países iniciado en 2019 cuando Andrés Manuel López Obrador, anterior presidente mexicano, pidió al rey Felipe VI que se disculpase por los “crímenes” de la conquista en el siglo XVI. “Es tiempo ya de decir que vamos a reconciliarnos, pero primero pidamos perdón. Yo lo voy a hacer también porque después de la colonia hubo mucha represión a los pueblos originarios”, dijo el entonces mandatario. En 2022 volvió a insistir en que para abrir “una nueva etapa”, era necesario un “gesto de humildad” que reconociese “el exterminio, la represión, los asesinatos a los pueblos originarios”.
Durante su intervención, la presidenta de México ha trasladado una propuesta. “Destinar el 10% del gasto mundial en armamento - que asciende a miles de millones de dólares - para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas cada año: en vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”. “Quiero proponer una declaración en contra de la intervención militar en Cuba: que el diálogo y la paz prevalezcan”, ha dicho.
Un paso más en el deshielo
En su momento, el Gobierno de Pedro Sánchez lamentó la difusión pública de la carta enviada al monarca y rechazó “con toda firmeza” su contenido, defendiendo que el pasado común entre ambos países debe analizarse “sin ira y con una perspectiva constructiva”. A pesar de que la relación diplomática no se rompió, el enfriamiento fue evidente: Claudia Sheinbaum optó por no invitar al rey Felipe VI a su toma de posesión en 2024, una decisión que Pedro Sánchez calificó como “inexplicable e inaceptable”.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reiteró la voluntad de mantener las mejores relaciones con México, pero dejó claro que España no aceptaría una representación distinta a la del jefe del Estado. Por ese motivo, el Ejecutivo español optó por no participar en la ceremonia.
Con el tiempo, las posturas comenzaron a acercarse. En octubre, Albares reconoció públicamente el dolor e injusticia sufridos por los pueblos originarios, unas palabras que Sheinbaum consideró “un primer paso” hacia el entendimiento. Poco después, Felipe VI, durante una visita a una exposición sobre mujeres indígenas mexicanas, señaló que existen aspectos de la colonización que, desde los valores actuales, “no pueden hacernos sentir orgullosos”, aunque defendió la necesidad de analizarlos en su contexto histórico.
Sheinbaum valoró ese reconocimiento como un gesto positivo y lo contrastó con la etapa anterior, marcada por la falta de respuesta a la carta de López Obrador. Además, criticó a quienes sostienen la idea de que los españoles “civilizaron” a los pueblos originarios, defendiendo la riqueza de las civilizaciones precolombinas.
La distensión quedó patente con la invitación formal de Sheinbaum al rey Felipe VI para el Mundial de fútbol de 2026, extendida también a otros países. El Palacio de la Zarzuela confirmó la recepción de la invitación y destacó el carácter fraternal de la relación. Ahora, desde Barcelona, Sheinbaum ha asegurado que “nunca” se ha roto la relación diplomática, reconociendo el acercamiento producido el último año, tanto desde el Ejecutivo español como desde la Casa Real, aunque reiteró la importancia de que se conozca la historia de la conquista desde la visión de los pueblos originarios.
En marzo de este año, el rey Felipe VI volvió a reconocer que durante la colonización de América “hubo mucho abuso” por parte de los conquistadores españoles. Estas declaraciones se produjeron durante una visita al Museo Arqueológico Nacional de Madrid. El monarca señaló que “también ha habido luchas, digamos, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder desde el primer día”, y mencionó las directrices de los Reyes Católicos y las Leyes de Indias como intentos de establecer normas para la relación con las poblaciones indígenas. Según explicó, ese marco jurídico reflejaba “un afán de protección”, aunque en la práctica no siempre se aplicó como estaba previsto: “La realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho, mucho abuso”.