El cambio climático afecta a las temperaturas de los Pirineos: cada década pierden tres días de helada y ganan cinco de verano

Los datos muestran una tendencia hacia un clima pirenaico más cálido en todo su conjunto

Los Pirineos en Andorra. (Pexels)

Las consecuencias del cambio climático no son algo lejano, algo que ocurrirá en el futuro y sobre lo que de momento no tengamos que preocuparnos. Así lo demuestran la mayor virulencia de los fenómenos atmosféricos, la subida del nivel del mar o el aumento de las temperaturas, que deja cada vez menos valores invernales y mayores veraniegos.

En los Pirineos, estos cambios son observables y medibles. Un estudio liderado por el Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat), en colaboración con diferentes entidades —MéteoFrance, Servicio Meteorológico de Andorra, Aemet e IPE-CSIC—, ha confirmado que la temperatura del aire en este enclave continúa aumentando con el paso de los años.

Según el informe, enmarcado en el proyecto LIFE Pyrenees4Clima —coordinado por el Observatorio Pirenaico de Cambio Climático (OPCC), iniciativa transfronteriza de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP)—, cada década los Pirineos pierden tres días de helada (temperatura mínimo bajo 0 grados) y ganan 4,9 días de verano (temperatura máxima superior a 25 grados). Así, en comparación con 1959, esta región tiene 20 días menos de helada y 32 más de verano.

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También aumenta la duración de las ráfagas cálidas (días consecutivos con una temperatura máxima extremadamente elevada) y disminuye la de las rachas frías (días consecutivos con una temperatura mínima extremadamente baja). Las olas de calor tienen una duración mayor en 19 días. “Se dibuja una clara tendencia hacia un clima pirenaico más cálido en todo su conjunto y, en la vertiente sur, más seca”, explica Jordi Cunillera, jefe del equipo de cambio climático del Meteocat.

De media, la temperatura aumenta 1,9 grados desde 1959 y hasta 2,7 grados en verano, con un incremento constante de las noches tropicales, que, de hecho, han subido en 6 días. Los resultados de la investigación, publicados con carácter anual en el Boletín de Indicadores de Cambio Climático de los Pirineos (BICCPIR), señalan que el trienio 2022-2024 ha sido excepcionalmente cálido, aumentando las anomalías mayores hasta 2,6 grados más respecto a la media 1961-1990.

Menos hielo en los lagos de los Pirineos

Tal y como han señalado los investigadores, este aumento de la temperatura del aire repercute en el incremento de los valores del agua en los lagos del Pirineo. Esto se observa, por ejemplo, en el Ibón de Marboré, en Aragón, a los pies del glaciar de Monte Perdido.

Ibón de Marboré, en Monte Perdido. (DaniDi9/Wikimedia Commons)

En este enclave, la temperatura del agua superficial (hasta los cinco metros de profundidad) ha aumentado casi medio grado durante la última década. Así, se reduce el periodo durante el que los lagos están cubiertos de hielo, lo que puede alterar la columna de agua y provocar episodios de anoxia, es decir, de falta de oxígeno. Esto ya se registró en Marboré en el invierno del 2023-2024.

La compilación y análisis que elaboran los investigadores anualmente forma parte de la información clave de apoyo a la adaptación a los Pirineos, que incluye también experiencias en el Pirineo catalán en el marco del proyecto LIFE Pyrenees4Clima. Los datos se basan en 12 series de temperatura y 26 de precipitación, distribuidas por los Pirineos y que representan el clima de todo el macizo; todas estas series cubren el periodo 1959-2024 y el periodo referencia para el cálculo de las anomalías es 1961-1990.

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