La proposición de ley de Junts per Catalunya para prohibir el burka y el niqab en edificios públicos y que contempla sanciones de hasta 20.200 euros para los reincidentes ha encallado este martes en el Congreso con los votos en contra de PSOE, Sumar, Podemos y Vox. En total, la votación se ha saldado con 7 votos a favor, 327 en contra y 13 abstenciones.
El debate en la Cámara Alta ha resucitado después de fracasar la ofensiva anterior del partido de Santiago Abascal, que presentó una norma muy similar contra el uso de esta prenda con una exposición que criminalizaba también a las personas que la llevaban: el texto hablaba de “la llegada masiva de inmigrantes de países con fuerte influencia islamista” que pretenden “imponer las costumbres islamistas en el espacio público”.
La propuesta de Junts, en esencia, también abarca la misma cuestión, que abarca las prendas que cubran “total o sustancialmente” el rostro e impidan la identificación de la persona. La norma menciona expresamente el niqab y el burka, aunque se formula de manera general para cualquier elemento que oculte la cara. También señala que, en todo caso, cuando resulte necesario para fines de identificación o seguridad, la persona deberá descubrir el rostro de forma momentánea ante la autoridad o personal habilitado, “en condiciones que respeten la dignidad y la no discriminación”.
A diferencia de la norma de Vox, la iniciativa de Junts no recoge sanciones (la de Vox contemplaba multas de hasta 20.000 euros para reincidentes), pero sí incluye excepciones para casos de salud “debidamente acreditados”, exigencias laborales o de prevención de riesgos, actividades culturales o festivas o tradicionales, “cuando no concurra riesgo para la seguridad pública”.
Podemos dice que no es un problema real y el PSOE se abre al debate “con rigor”
“No podemos defender que en nuestras calles haya personas invisibilizadas con una práctica que es esclavitud. Algunos nos dirán que somos racistas; nos da igual. Los derechos humanos, la dignidad de las personas, la igualdad entre hombres y mujeres son más importantes”, ha defendido en su intervención el diputado de Junts, Josep Pagès.
Desde Podemos han censurado la exposición de motivos de Junts, argumentando que no responde a ningún tipo de urgencia, ni a una demanda social, “ni a un problema existente en nuestras calles”, sino a la “tentación de abrir debates identitarios que generan ruido y que acaban señalando a colectivos vulnerables, como son las mujeres musulmanas”, censuró la diputada morada, Noemí Santana.
El PSOE, por su parte, adelantó también su sentido de voto argumentando que la medida solo situaba el foco en la mujer y ofrecía soluciones simples a problemas profundos. Y en este sentido, desde la bancada socialista han abrazado la idea de traer el debate, siempre que se “aborde desde el rigor”, matizaron fuentes del PSOE consultadas por Infobae.
Sumar sopesó su abstención, pero no arriesgó
El voto de Sumar estuvo en el aire a pocas horas de producirse la votación. En plena negociación para sacar adelante el decreto de alquileres, que depende del voto de Junts, sectores de Sumar sopesaron abstenerse en la tramitación. Hay que recordar que este decreto, que tanto le costó convencer a los socialistas para aprobar en Consejo de Ministros, debe convalidarse en la Cámara Baja antes del 19 de abril.
“No está cerrado el sentido del voto”, mantuvo la portavoz del grupo, Verónica Barbero, en una rueda de prensa en la mañana de este martes. Más tarde lanzaría otro anzuelo el portavoz de Compromís, Alberto Ibáñez: “Junts quiere hablar de seguridad; no hay mayor forma de quitar el burka que garantizando que no se disparen los precios”, afirmó el portavoz de Compromís, Alberto Ibáñez.
Tras una reunión a puerta cerrada, la coalición plurinacional decidió finalmente no tragar con el sapo y anunció su rechazo a la norma antes de debatirla en Pleno. Hay que recordar que, desde su anuncio, Sumar ha considerado la medida “retrógrada” y que criminaliza a las mujeres.