El efecto dominó de la economía verde en Europa: dejar de comprar combustibles fósiles a otros países creará 118.000 empleos al año en España

Un nuevo informe de Randstad Research revela que alcanzar la soberanía energética aumentará la renta disponible de familias y empresas. Al retener el dinero que hoy enviamos al extranjero, se impulsará el consumo interno y se generará empleo

Varias turbinas eólicas se alzan contra un cielo nublado y un sol poniente, simbolizando la producción de energía renovable en un parque eólico. (Freepik)

Cuando se habla de transición energética, solemos pensar en un paisaje lleno de aerogeneradores que producen energía eólica, en un campo de paneles solares que generan energía fotovoltaica o en la expansión de los coches eléctricos, cada vez más comunes. Pero parte del impacto de esta evolución hacia tecnologías sostenibles también está en nuestra cartera y en el mercado laboral. Así lo revela el informe Transformación energética sostenible y empleo elaborado por Randstad Research, que afirma que el gran motor de la contratación en la próxima década vendrá del dinero que se dejará de enviar a otros países para pagar por sus combustibles fósiles.

Europa es un continente que, históricamente, depende de energía del exterior, ya que, al no contar con yacimientos propios suficientes, se ve obligada a importar hidrocarburos de forma masiva. Según los datos del análisis, en los últimos años, la compra de energía ha llegado a representar entre el 15% y el 22% del total de las importaciones que realiza la Unión Europea. Así, solo en el 2024, el bloque comunitario desembolsó 375.900 millones de euros en compras energéticas a terceros países, el equivalente a todo el Producto Interior Bruto (PIB) de países como Dinamarca o Rumanía.

Además, esta fuerte dependencia hace a Europa extremadamente vulnerable a los vaivenes geopolíticos y a las crisis internacionales. Cuando los mercados se tensionan, como ocurrió en 2022 a consecuencia de la invasión rusa en Ucrania, el coste de estas importaciones llegó casi a duplicarse. Estos altísimos costes de la electricidad y el gas son una amenaza directa para la competitividad del tejido productivo y un lastre para que las empresas puedan mantener o ampliar sus plantillas de trabajadores.

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La descarbonización impulsa el ahorro en Europa

Aquí es donde la descarbonización cambia radicalmente las reglas del juego. Al sustituir de forma progresiva el uso del carbón, el gas natural y el petróleo extranjeros por el sol, el agua y el viento locales, se logra reducir el gasto en energía. LA Comisión Europea ha calculado que los planes de transición hacia las energías renovables permitirán reducir drásticamente la factura comunitaria, estimando que para el año 2030 lograremos un ahorro anual de unos 130.000 millones de euros.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este miércoles en el Congreso su intención de seguir acelerando el despliegue de la energía renovable en el país mediante el decreto ley para paliar las consecuencias económicas del conflicto en Irán (Congreso)

Ese dinero se quedará dentro de la economía real europea y provocará un efecto dominó. Cuando las empresas abaratan sus costes de producción y los ciudadanos ven reducida su factura de la luz gracias a unas redes más eficientes y a una energía autóctona más barata, se dispone de una mayor renta disponible. Tal y como explica el informe, ese aumento del dinero disponible en los bolsillos de las familias y en las cuentas de resultados de las empresas se derivará casi de inmediato hacia un mayor consumo y nuevas inversiones a nivel local.

Así, se creará empleo indirecto, y no solo dentro del sector energético, sino en la economía en general. Al reducirse la necesidad europea de importar combustibles, el bienestar económico derivado se redistribuye a lo largo de todos y cada uno de los sectores de actividad productiva. Con este futuro escenario, el impacto proyectado para España es bastante optimista. Según las previsiones oficiales, el informe subraya que este ahorro sustancial en la factura energética nacional tiene el potencial de generar de manera indirecta hasta 118.000 puestos de trabajo al año en 2030.

El cambio climático redefine el mercado laboral

A nivel comunitario, las estimaciones apuntan a que los paquetes de medidas climáticas crearán un volumen muy importante de empleos netos, beneficiando especialmente a las regiones del sur de Europa. Países como España o Italia se encuentran en una posición favorable para liderar esta etapa, ya que cuentan con enormes recursos naturales en forma de sol y viento.

Tal y como señalan desde Randstad Research, la sostenibilidad es un proceso de transformación profundo, estructural e imparable que reconfigurará por completo el mercado de trabajo durante el próximo cuarto de siglo. Aunque ciertos puestos en industrias muy contaminantes tenderán a desaparecer, el saldo de creación de empleo será positivo.

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