Lucio Fernández, 106 años, revela el secreto de su longevidad: “Me encuentro muy bien”

El cazador extremeño mantiene su salud intacta gracias a largas caminatas, alimentación natural y cero alcohol

Lucio Fernández, de 106 años, revela el secreto de su longevidad. Freepik

Lucio Fernández nació en 1919 en Cáceres y, considerado el cazador más longevo del mundo, ha alcanzado los 106 años con un estado de salud que sorprende incluso a los expertos. Su historia, forjada entre el esfuerzo, la vida activa y el contacto constante con la naturaleza, ha sido recogida recientemente en una entrevista con el doctor Manuel de la Peña, especialista en longevidad.

A pesar de haber atravesado episodios extremadamente duros, como su paso por la Guerra Civil española, Lucio conserva hoy una memoria envidiable, buena movilidad y unos parámetros de salud poco habituales para su edad. Durante la entrevista, el médico comprobó que su tensión arterial se mantiene en niveles óptimos (120/60) y que su corazón late en ritmo sinusal, sin arritmias ni irregularidades.

Cuando el doctor le preguntó por su actividad física a lo largo de su vida, Lucio no dudó en destacar el esfuerzo constante que ha realizado desde joven: “Pues mucho, hombre. En los dos años de guerra anduve por el campo, por la noche operando y andando en el campo”. Además, recordó que tras su licenciamiento continuó con largas caminatas: “Yo he recorrido muchísimo campo y luego, cuando he estado licenciado, me echaba días enteros andando”.

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Ese vínculo con el entorno rural ha sido una constante en su vida, marcado por una actividad física diaria que nunca ha abandonado. Incluso hoy, mantiene intacta esa voluntad de caminar y contacto con la naturaleza: “Y ahora estoy dispuesto; si me dejaran, yo me marchaba para los pantanos de Trujillo”.

Lucio nunca ha abandonado la actividad física diaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una vida de esfuerzo, campo y hábitos constantes

Lejos de atribuir su longevidad a fórmulas milagrosas, Lucio se muestra humilde al reflexionar sobre su vida: “Pues no sé cómo habrá sido, porque he pasado muchísimos trabajos y mucha hambre y de todo”. Recuerda especialmente su juventud en la guerra: “Me llevaron con 18 años. Y allí estábamos, siempre operando de día y de noche, lloviendo y como sea. Y con suerte me salvé también de ella”.

Sin embargo, más allá de las dificultades, hay hábitos que han marcado la diferencia. Lucio nunca ha fumado ni ha consumido alcohol, algo que él mismo considera fundamental: “Nunca me he pedido un vino. Y un whisky aún menos, tiene más veneno”.

A esto se suma una alimentación basada en productos frescos del campo, así como décadas de actividad física diaria, especialmente caminatas por el monte vinculadas a su pasión por la caza. De hecho, durante años no solo cazaba por afición, sino también para ayudar a su familia y vecinos, repartiendo alimentos entre quienes lo necesitaban.

El doctor De la Peña destacó su buen estado cardiovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la evaluación médica, el doctor De la Peña destacó su buen estado cardiovascular. Durante la exploración, el propio Lucio afirmaba con naturalidad: “Yo me encuentro muy bien”. El médico lo corroboró: “El corazón está en ritmo sinusal. La tensión está bien. No hay arritmias ni fibrilación”.

Con estos resultados, el especialista se mostró incluso optimista respecto al futuro de Lucio, afirmando que podría llegar a los 120 años con buena salud. Su caso refuerza una idea clave sobre la longevidad: más allá de la genética, factores como la actividad física constante, la alimentación natural y la ausencia de hábitos nocivos resultan determinantes para vivir muchos años de manera sana y plena.

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