La previsible subida de la inflación, impulsada por el encarecimiento del petróleo a raíz de la guerra en Irán, ha colocado bajo amenaza el poder adquisitivo de los ahorradores en España. Un volumen significativo de los fondos acumulados en cuentas no remuneradas y depósitos corre el riesgo de perder valor frente al aumento de los precios, según destaca este sábado un reportaje de la Agencia EFE.
Los hogares españoles mantienen 1,074 billones de euros en depósitos y cuentas no remuneradas, según los datos más recientes del Banco de España, recogidos a finales de febrero. La suma se distribuye entre 914,9 millones en depósitos y 159,6 millones en cuentas no remuneradas. Si se incorporan los fondos pertenecientes a organizaciones como ONG, sindicatos, partidos políticos o asociaciones —con un total adicional de 21,1 millones de euros—, el saldo global en efectivo y depósitos alcanza 1,125 billones de euros. Esta cuantía representa el núcleo de los ahorros gestionados al margen de la inversión y, por tanto, la base afectada por la erosión inflacionista.
Mantener el dinero sin invertir, acumulado en cuentas sin rentabilidad o en depósitos, expone a los ahorradores a que la inflación reduzca progresivamente su poder adquisitivo. El efecto directo de la subida de precios impacta en el valor del ahorro, restando capacidad de compra año tras año si el dinero permanece inactivo, una práctica frecuente entre aquellos que buscan evitar la volatilidad de los mercados financieros y priorizan la seguridad sobre el rendimiento.
Cuánto pierde el ahorro
La subida reciente del precio del petróleo —asociada a la crisis en Oriente Medio— ha provocado que, en marzo, la inflación española haya experimentado el mayor incremento de los últimos cuatro años, hasta llegar al 3,3%.
Para cuantificar el impacto en el ahorro, la Agencia EFE señala que, si una familia dispone de 10.000 euros en una cuenta no remunerada y la inflación media se sitúa en el 3%, la reducción del capital en términos de poder adquisitivo sería de 300 euros al cabo de un año. Si este escenario se prolonga cinco años con el mismo nivel de inflación, la merma alcanzaría más de 1.400 euros, lo que dejaría el valor ajustado a poco más de 8.500 euros tras el lustro.
La preferencia por mantener saldo en cuentas a la vista tocó máximos en diciembre de 2022, con 941.800 millones de euros, mientras que en 2023 y 2024 descendió hasta el entorno de los 876.000 millones. No obstante, este saldo ha vuelto a repuntar en 2025. En periodos de incertidumbre, la prioridad de los ahorradores pasa a ser asegurar el control y el acceso inmediato al dinero frente a la obtención de una mayor rentabilidad. Sin embargo, analistas e inversores subrayan que la ausencia de inversión implica asumir el coste de la inflación, y recomiendan dedicar a la inversión los fondos que no se prevé necesitar en varios años, dado que, si bien la liquidez proporciona tranquilidad y acceso inmediato, el saldo inactivo termina perdiendo valor real con el paso del tiempo.
*Con información de EFE