España gana turistas por la guerra en Oriente Medio… pero el riesgo de una crisis económica global acecha al sector

Nuestro país recibe más viajeros tras estallar el conflicto por ser un destino “seguro”, aunque la inestabilidad y la subida del petróleo pueden encarecer los vuelos y reducir las llegadas

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Miles de turistas contemplan en Málaga la estación de penitencia de Nuestro Padre Jesús Cautivo. Álex Zea / Europa Press.
Miles de turistas contemplan en Málaga la estación de penitencia de Nuestro Padre Jesús Cautivo. Álex Zea / Europa Press.

La guerra en Oriente Medio está generando un escenario de oportunidades y riesgos para el turismo español. En el corto plazo, los efectos positivos ya comienzan a notarse: España se consolida como destino refugio para turistas internacionales que huyen de los países afectados por el conflicto. Este fenómeno no es nuevo; ya se produjo durante la Primavera Árabe de 2011, cuando la inestabilidad en varios destinos competidores provocó el desvío de millones de viajeros hacia España.

En apenas un mes, ya se percibe una reorientación del turismo desde el Mediterráneo oriental hacia el occidental, lo que se ha traducido en un desplazamiento de flujos de viajeros desde destinos como Turquía o Egipto hacia países como España, Italia y Grecia, según ha reconocido el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu.

Esta nueva afluencia de turistas contribuirá a los buenos resultados que se esperan para esta Semana Santa en España. Las estimaciones elaboradas por Turespaña para el mes de marzo y abril señalan que se batirá el récord de gasto de los turistas internacionales, con más de 21.000 millones de euros, alrededor de un 3% más que en el mismo periodo de 2025. En cuanto a los visitantes foráneos, los modelos predictivos prevén que se alcance una cifra en torno a los 15 millones, un crecimiento aproximado del 0,2%.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para "proteger a los ciudadanos, ayudar a las pymes, al sector primario y por supuesto a la industria".

Un destino cercano

No solo el Gobierno observa este desvío de turistas hacia España. También la consultora Mabrian lo confirma en un estudio basado en el comportamiento de viajeros procedentes de cinco grandes mercados emisores —Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos—. El informe recoge que “el escenario central apunta a una creciente inclinación a permanecer más cerca de casa”. Una tendencia que está impulsando a varios países a redirigir su interés hacia España, entre ellos Italia.

En la misma línea se ha pronunciado Martí Sarrate, vicepresidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (Acave). Considera que si se alarga el conflicto “puede afectar positivamente” al turismo español, por la “seguridad” que ofrece a los visitantes. Argumentó que los turistas buscan experiencias positivas y también “valoran el concepto de seguridad”, por lo que, si la guerra se prolonga, muchas personas “se inclinarán por España”.

Otra de las bazas de nuestro país frente a destinos de la competencia es su amplia conectividad aérea y una oferta turística muy amplia, lo que posibilita asimilar a los turistas que huyen de Oriente Medio. Aunque, según Hereu, “España no quiere crecer turísticamente a costa de otros países”.

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El riesgo de una desaceleración económica mundial

Pero no todos son pros. El conflicto bélico también puede impactar negativamente en el sector turístico español si se prolonga durante meses, advierten los expertos, ya que podría generar una crisis global provocada por el encarecimiento del petróleo que afecte a las economías de todo el mundo, lo que recortaría el gasto en turismo y penalizaría al sector español, que estrenó el año batiendo un nuevo récord.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en enero entraron en España 5,13 millones de turistas internacionales, un 1,2% más que un año antes, que gastaron 7.805 millones de euros, un 9,3% más, con lo que ambas cifras vuelven a situarse en máximos históricos para el primer mes del año.

Estos números indican que se mantiene la tónica observada desde hace dos años, en la que el gasto sube por encima de las llegadas, reflejo de una mayor calidad del turismo. Por lo que respecta a 2025, el año cerró en máximos, con 96,7 millones de turistas extranjeros y un gasto de 134.712 millones de euros.

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La baza de la proximidad

Los expertos advierten que estas cifras podrían no superarse este año si la guerra sigue impulsando al alza el precio del petróleo, lo que encarecería las tarifas aéreas y podría reducir el número de visitantes. Sin embargo, España podría verse favorecida por el aumento de turistas de proximidad, sobre todo de Europa, ya que, al ser un destino cercano, los costes de vuelo serían más bajos que viajar a otros continentes, lo que compensaría parcialmente el efecto de la crisis energética.

En este sentido, los analistas de Funcas advierten que el turismo español puede “resentirse del encarecimiento de los viajes en avión y del impacto general de la inflación sobre la capacidad adquisitiva de los visitantes, aunque es posible que este efecto fuera compensado, parcialmente, por el aumento del atractivo de nuestro país frente a otros destinos competidores cercanos a Oriente Medio, que podrían ser percibidos como más inseguros”.

Un sector resiliente ante situaciones adversas

Ante este escenario, Hereu se mostró optimista, dentro de la “lógica prudencia” de una situación internacional marcada por la inestabilidad. A su juicio, nuestro sector turístico está “en disposición de encarar las consecuencias de la guerra en Oriente Medio con solvencia y capacidad de anticipación”.

Para ello, el Ministerio de Industria y Turismo ha constituido un grupo de seguimiento de las posibles consecuencias, tanto positivas como potencialmente negativas, de la guerra de Irán sobre el turismo. Su objetivo es monitorizar –con los datos ofrecidos por las oficinas de turismo de Turespaña en todo el mundo– la situación y evolución de los mercados emisores conjuntamente con el sector turístico.

Hereu también ha destacado la “resiliencia” de España como destino turístico “seguro”, ya demostrada en situaciones de dificultad anteriores como la pandemia o la invasión rusa de Ucrania.