El Comité Olímpico Internacional (COI) ha aprobado este jueves una nueva normativa que establece que solo las mujeres biológicas puedan competir en los próximos juegos de Los Ángeles en La decisión supone un cambio profundo respecto al modelo más flexible adoptado en 2021.
“El COI considera que la presencia del gen SRY es fija a lo largo de la vida y constituye una prueba altamente precisa de que un atleta ha experimentado un desarrollo sexual masculino”, señaló el organismo en el comunicado difundido tras la reunión de su Comité Ejecutivo.
Todo debido a la polémica surgida en los anteriores Juegos de París, donde la argelina Imane Khelif ganó la medalla de oro y es portadora del gen SRY. El COI permitió entonces su participación al considerar “defectuosas e ilegítimas” las pruebas presentadas por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA). A pesar de ello, la medida no tendrá carácter retroactivo, por lo que no afectará a resultados anteriores como los de París 2024.
Test genético como requisito obligatorio
El nuevo marco establece como condición imprescindible la ausencia del gen SRY, que se verificará mediante pruebas genéticas realizadas a través de saliva, sangre o raspado bucal. Según el COI, bastará con realizar este test una única vez en la vida del deportista.
La responsabilidad de implementar estos controles recaerá en las federaciones internacionales y las instituciones deportivas nacionales. Este tipo de pruebas ya se aplica desde el último año en disciplinas como atletismo, boxeo y esquí, aunque su desarrollo ha generado dificultades legales y operativas.
Las excepciones
El COI contempla “raras excepciones” para casos como el síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos u otras diferencias del desarrollo sexual que no impliquen ventajas competitivas asociadas a la testosterona.
En cambio, la normativa excluye expresamente a atletas transgénero con cromosomas XY y a deportistas con trastornos del desarrollo sexual sensibles a los andrógenos, quienes deberán competir en la categoría masculina. “El acceso a las competiciones femeninas está ahora reservado a personas de sexo biológico femenino, no portadoras del gen SRY”, subraya el organismo.
Fin del modelo flexible
Con esta decisión, el COI abandona el enfoque de 2021, que otorgaba autonomía a cada federación para fijar sus criterios, y reintroduce los denominados test de “feminidad”, utilizados entre 1968 y 1996 y eliminados posteriormente por las críticas de la comunidad científica.
Se trata además de la primera gran medida impulsada por la presidenta del COI, Kirsty Coventry, desde su llegada al cargo.
Tensión entre IBA y COI
La situación de Khelif y París 2024 puso en evidencia la tensión entre el COI y la IBA, organismo que perdió el reconocimiento olímpico en 2019. La federación excluyó a la boxeadora en el Mundial de Boxeo de 2023 y nuevamente en 2025 alegando niveles elevados de testosterona, aunque sin hacer públicos los resultados completos.
La nueva normativa del COI, que establece criterios biológicos uniformes y obliga a un test único en la carrera deportiva, abre una nueva etapa marcada por desafíos legales, científicos y éticos. Al mismo tiempo, redefine los límites de la categoría femenina en el deporte de élite y anticipa un debate global que continuará más allá de Los Ángeles 2028.