Los dos pueblos “críticos” de España en los que hay más riesgo de meteotsunamis, según un estudio: hay otros seis “puntos calientes” poco investigados

A simple vista, pueden parecer una rápida subida y bajada del nivel del mar, pero su movimiento es capaz de causar daños considerables en puertos y zonas costeras

Daños materiales en el puerto de Ciudadela tras el paso de una rissaga, en junio de 2006. (EFE / Josep Bagur)

Aunque su nombre nos hace pensar en los devastadores tsunamis provocados por terremotos, los meteotsunamis son fenómenos diferentes. Son olas de gran tamaño que se producen por rápidos cambios en la presión atmosférica, como los que generan tormentas o frentes fríos. A simple vista, pueden parecer una rápida subida y bajada del nivel del mar, a menudo en menos de 2 horas, pero su movimiento es capaz de superar el metro de altura y causar daños considerables en puertos y zonas costeras.

Una última investigación conjunta entre la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y el Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha vuelto a señalar a las islas del Mediterráneo y a Cataluña como los dos puntos más “críticos” y susceptibles de las costas españolas para reproducir un meteotsunami. Concretamente, el estudio apunta a Ciutadella (Menorca) y Vilanova i la Geltrú (Barcelona) como las zonas que concentran la mayor frecuencia y amplitud de meteotsunamis detectados en la región. El riesgo de ‘risagas’, no obstante, ya estaba bajo estudio desde hace algunos años.

La revista de investigación e innovación de la UE, Horizon, publicó un informe en 2021 donde un equipo especializado, liderado por Jadranka Šepić, profesora adjunta y meteoróloga de la Universidad de Split (Croacia), ya estudiaba este fenómeno en las islas Baleares. En él se demostró también que los meteotsunamis mediterráneos tienden a ser más fuertes en verano; además de que el calentamiento global puede agravarlos.

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El puerto de Vilanova i la Geltru, Barcelona (Wikimedia Commons)

Puertos con meteotsunamis de más de 90 centímetros

Los primeros registros de meteotsunamis se remontan hasta el siglo XVI en Croacia, donde una de las leyendas locales apuntaba a que una de estas ondas tiró el puente que comunicaba los dos lados de una aldea, tal y como se menciona en el estudio de Horizon. Por su parte, uno de los fenómenos marítimos más llamativos en España se detectó en el puerto menorquín de Ciutadella en 2006. Las olas hicieron que los yates amarrados chocaran entre sí y, cuando el mar se retiró, terminaron desplomándose, lo que provocó daños valorados en decenas de millones de euros.

Desde entonces, varios estudios han analizado el comportamiento de las ‘risagas’, siendo el de Joan Villalonga de la UIB uno de los más esclarecedores. El trabajo, basado en 17 años de observaciones de alta resolución, permite identificar además otros seis “puntos calientes” en el Mediterráneo occidental. Más concretamente, el equipo ha señalado a l’Estartit (Cataluña) y Sant Antoni (Ibiza), Portocolom, Porto Cristo, Port de Sóller y Can Picafort (Mallorca).

Sin embargo, el estudio resalta que el impacto de los meteotsunamis es desigual y depende en gran medida de la forma y la profundidad de cada puerto. En todas estas ubicaciones, los registros muestran meteotsunamis de más de 90 centímetros. Se trata en general de puertos cerrados de tamaño medio, en torno a un kilómetro de extensión, que facilitan la amplificación del fenómeno. El caso de l’Estartit ha llamado la atención a los investigadores, ya que el 88 % de los episodios detectados se producen de manera simultánea con oscilaciones en otros puertos de la zona, lo que apunta a la acción de un mismo patrón meteorológico.

El fenómeno, conocido en otras regiones como abiki en Japón o marrobbio en Sicilia, suele asociarse a situaciones de buen tiempo durante primavera y verano, cuando las ondas atmosféricas pueden afectar extensas áreas del Mediterráneo occidental. No obstante, el estudio identifica también eventos en invierno, como los registrados en la bahía de Alcúdia, vinculados a frentes fríos o tormentas profundas.

Los meteotsunamis se forman debido a cambios de presión atmosférica y se diferencian de los seiches. Gentileza: NOAA Great Lakes Environmental Research Laboratory

Una perturbación meteorológica que puede superar el metro de altura

La red de observación utilizada para este trabajo incluye los 10 mareógrafos de Puertos del Estado, en servicio desde 2006, los seis sensores del Sistema de Observación Costero de las Islas Baleares (SOCIB), activos desde 2011, y el mareógrafo de PortsIB en Ciutadella, instalado en 2014. A estos instrumentos se suman los nueve sensores de bajo coste de la red Venom, desarrollada por la UIB y el IEO-CSIC, desplegados a partir de 2020, así como la serie histórica de datos de Josep Pascual, meteorólogo aficionado que opera en l’Estartit desde 1969 y que aporta registros de alta resolución desde 2006.

De acuerdo con la UIB, este conjunto de datos ha permitido caracterizar el fenómeno de las risagas a escala regional y analizar con precisión la variabilidad espacial y temporal en el Mediterráneo occidental. En este sentido, el trabajo insiste en la importancia de continuar ampliando las redes de observación de alta frecuencia para comprender mejor el fenómeno. La investigación señala además que los meteotsunamis, lejos de ser episodios aislados, pueden afectar de manera simultánea distintos puntos del litoral mediterráneo bajo un mismo patrón meteorológico.

Según la UIB, estas olas afectan toda la columna de agua y no solamente la superficie, lo que incrementa la energía transferida y el potencial de impacto. Por último, aunque la respuesta inicial de estas olas en mar abierto suele ser pequeña, diversos mecanismos de amplificación —incluyendo la resonancia en plataformas continentales poco profundas o en el interior de los puertos pueden elevar su altura a más de un metro. Por lo que este umbral es suficiente para causar inundaciones y daños materiales en infraestructuras portuarias.

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