Ya han pasado 30 años desde el caso Arny, una de las controversias judiciales y sociales que más exposición mediática tuvo en la década de los 90 en España. El programa Y Ahora Sonsoles ha recuperado los hechos que situaron a figuras tan conocidas como Jesús Vázquez, Jorge Cadaval y Javier Gurruchaga en el centro de una investigación judicial.
A ojos de muchos expertos, el caso, que a primera vista podría encontrar similitudes con la actual investigación de Jeffrey Epstein, supuso en realidad un cuestionamiento deliberado de la homosexualidad en personajes públicos a raíz de una denuncia por abuso de menores en un local nocturno de Sevilla.
En el año 1995, un joven sevillano de 16 años denunció supuesta prostitución forzada en el bar gay Arny. A raíz de esa primera acusación, otros 55 chicos reconocieron haber sido víctimas de situaciones similares. La investigación apuntó a 49 personas, entre las que se encontraban celebrities y representantes del mundo de la justicia.
La sentencia del caso Arny
La sentencia final absolvió a 32 de los acusados y reconoció que las declaraciones carecían de veracidad, un dato que figura explícitamente en el fallo judicial: “En la sentencia se aclara que Jesús ni siquiera estuvo allí”, afirma el abogado Manuel Estévez, representante legal y padrino de Jesús Vázquez en declaraciones recogidas en el espacio de Sonsoles Ónega en Antena 3.
La periodista Inmaculada Casal, testigo directo de aquellos años y pareja de María del Monte, cuyo hermano Antonio Tejado estaba implicado, ha subrayado cómo desde el inicio del proceso intentó cuestionar la credibilidad de los denunciantes, incidiendo en que el caso se construyó sobre incentivos para acusar a personalidades conocidas. Según ha relatado, algunas madres expresaron ante ella que “si sus hijos decían que habían tenido relaciones con famosos iban a cobrar más”.
Ángel Antonio Herrera, también colaborador en el programa, ha añadido que muchos de estos jóvenes recibieron compensaciones por acudir a la televisión y dar nombres: “Les pagaban antes de entrar para que dijeran nombres de gente conocida. Les daban bocadillos y cosas para que entrasen animados a plató”, según ha expuesto el periodista.
Las consecuencias del caso
La exposición mediática fue especialmente dura para Jesús Vázquez, que vivió de cerca el impacto de la acusación sobre su entorno más próximo. El abogado Manuel Estévez, amigo íntimo de la familia Vázquez, ha indicado que la madre del presentador “no supo sobreponerse a ello” y murió sin llegar a presenciar la absolución de su hijo, hasta el punto de que él mismo se vio obligado a tranquilizarla con falsedades para aliviar su sufrimiento: “Ella falleció por este disgusto”, ha manifestado Estévez en su intervención.
Entre los afectados también figura el juez Manuel Rico Lara. Su implicación en el caso derivó en la “total ruptura de su vida profesional y personal”, de acuerdo con el testimonio de Inmaculada Casal. Tanto Javier Gurruchaga como Jorge Cadaval han hecho público en distintos momentos el deterioro que supuso para su reputación profesional y personal el simple hecho de figurar entre los señalados.
Un desenlace agridulce
De los 49 acusados iniciales, 32 fueron exonerados de todos los cargos por falsedad de las acusaciones, aunque la exoneración judicial no consiguió restaurar por completo la imagen pública de los implicados. El desenlace del caso vino determinado por la rectificación de los propios denunciantes.
Inmaculada Casal ha explicado que fue determinante que varios testigos se retractaran de sus versiones iniciales: “Se me pusieron los pelos de punta”, ha subrayado la periodista en su diálogo con Sonsoles Ónega. En especial, Casal consiguió la confesión del testigo principal que sostenía la acusación contra el juez Rico Lara. El declarante admitió que todo era falso, lo que permitió esclarecer la situación judicial de los señalados.