España lidera Europa en número de graduados que trabajan fuera de su especialidad

La tasa de titulados con estudios superiores con empleos en otro sector asciende hasta casi un 29% frente al 20% de la Unión Europea, en un mercado laboral marcado por la sobrecualificación

Una camarera estresada durante su turno de trabajo (AdobeStock)

Aunque las nuevas generaciones de trabajadores españoles están cada vez más preparadas para el mundo laboral, su formación no siempre se traduce en un empleo en el sector deseado. Según datos de Eurostat, el 28,9% de los menores de 34 años en España ocupa un puesto que no está relacionado con sus estudios, la proporción más alta de toda la Unión Europea (UE), donde la media se sitúa en un 20,4%. En la práctica, casi tres de cada diez jóvenes empleados desempeñan un trabajo que no se corresponde con su formación académica, un fenómeno que refleja las dificultades del mercado laboral para absorber el capital humano formado en universidades y centros de formación profesional, pero también

Pese a este dato, España tiene una de las generaciones jóvenes mejor formadas de Europa. Más del 52% de los jóvenes entre 25 y 34 años posee estudios superiores, ya sea universitarios o de formación profesional avanzada, según Eurostat. Esta cifra supera ampliamente la media europea, que ronda el 43-45%, y sitúa a España entre los países con mayor nivel educativo de su población joven. En apenas dos décadas, la proporción de jóvenes con educación superior ha pasado del 34% en 2000 al 52% en la actualidad. Este crecimiento educativo ha sido especialmente marcado en áreas como ingeniería, ciencias de la salud y tecnología, aunque también ha aumentado significativamente el número de titulados en humanidades y ciencias sociales. Sin embargo, el incremento del nivel educativo no se ha traducido automáticamente en empleos acordes, y la discrepancia entre formación y ocupación se ha convertido en un rasgo estructural del mercado laboral español.

El consejero de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid, Emilio Viciana, ha defendido este lunes la financiación por objetivos en las universidades pública adaptando el modelo a cada centro y a su idiosincrasia. (Europa Press)

España lidera el grupo comunitario en este indicador, seguida por países como Italy y Greece, donde también es habitual que los jóvenes trabajen fuera de su área de formación. Por el contrario, Luxemburgo, Países Bajos o Suecia registran porcentajes mucho más bajos, en torno al 7-13%, que reflejan economías con mercados laborales mejor alineados con la formación de sus graduados.

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Peores condiciones y talento desaprovechado

A este problema se suman las altas tasas de sobrecualificación que registra España. Según datos de la OECD, más del 35% de los trabajadores con estudios superiores ocupan puestos que no requieren ese nivel, frente a una media del 22-23% en los países del entorno. Este desajuste suele implicar peores condiciones, empleos temporales y trayectorias profesionales más limitadas, evidenciando que el talento de la juventud española está en gran parte infrautilizado. Los jóvenes que trabajan fuera de su especialidad suelen percibir sueldos inferiores, con pérdidas que oscilan entre un 10% y un 30% a lo largo de su carrera, según la OCDE.

Hostelería y comercio absorben el empleo juvenil

Además, el contexto laboral limita la capacidad de los jóvenes para encontrar empleos estables y acordes a su formación. España mantiene una tasa de paro juvenil entre el 25% y el 30%, casi el doble de la media europea, y cerca del 50% de los menores de 30 años trabaja con contratos temporales, según Eurostat. La falta de estabilidad obliga a muchos jóvenes a aceptar empleos fuera de su área como puerta de entrada al mercado laboral o como alternativa ante la precariedad, convirtiendo la sobrecualificación en una estrategia de supervivencia más que en una elección.

Estudios del Banco de España muestran que los jóvenes titulados tienden a concentrarse en sectores de menor valor añadido, como hostelería, comercio minorista y servicios administrativos. En estas áreas, la poca demanda de estudios permite emplear a jóvenes con titulaciones superiores pero no les ofrece oportunidades de desarrollo profesional. El sector tecnológico y científico crece, pero no al ritmo necesario para absorber el elevado número de graduados.

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