
El Ayuntamiento de Badalona (Barcelona) ha afirmado que la ciudad prohibirá los pisos turísticos este 2026, en una sesión prevista por el gobierno municipal para antes de mayo. Así lo ha adelantado Daniel García, teniente de alcalde de Territorio de Badalona, durante el debate de una moción presentada por PSC, ERC, Badalona en Comú y Guanyem Badalona, donde ha sostenido que la ciudad “no podía ser una isla donde se permitiesen los pisos turísticos” mientras que el resto del área metropolitana los está prohibiendo.
Según ha destacado García, el gobierno no ha cambiado de opinión “en ningún momento”, ya que simplemente el Consistorio insiste en la misma línea que inició “de forma pionera en 2024” al regular la concesión de licencias de pisos turísticos.
“No puede ser que Badalona se quede solo cuando en su entorno están prohibiendo los pisos turísticos, es una cuestión de sentido común, de practicidad”, ha destacado durante la misma sesión Xavier García Albiol, alcalde de Badalona (Partido Popular).
Según el popular, esta decisión de vetar los pisos turísticos no está en su línea ideológica, “pero es lo mejor para Badalona”. Albiol ha destacado que en estas determinaciones se encuentra “el éxito” de atraer la confianza de personas de otros partidos e ideologías políticas hacia su candidatura. “Lo que nos parezca bien para Badalona lo decidiremos”, ha señalado.
“Barcelona no se puede permitir tener viviendas dedicadas exclusivamente a la actividad turística mientras existe un déficit de oferta que ha multiplicado el precio del alquiler. Nuestro objetivo es devolver esos 10.000 pisos al mercado de uso residencial, lo que beneficiará directamente a más de 25.000 ciudadanos”, señaló el alcalde.
2028, el fin de los pisos turísticos en Barcelona
Esta prohibición por parte de Badalona surge en la misma línea que la ya anunciada en verano de 2025 por Jaume Collboni sobre la prohibición de renovar las licencias de viviendas de uso turístico una vez expiren en noviembre de 2028. El objetivo del Ayuntamiento es recuperar esas viviendas, unas 10.000 con licencia general, y destinarlas a residencia habitual, para combatir el aumento de precios del alquiler.
“Queremos devolver estos pisos al parque residencial y facilitar el acceso a la vivienda para los vecinos y vecinas de Barcelona”, señaló en 2025 Collboni, que enmarcó esta decisión en una estrategia global para contener la gentrificación y repensar el modelo turístico barcelonés.
Desde el Ayuntamiento insistieron en que no se trata de una medida improvisada, sino de un proceso planificado con tiempo suficiente para que los propietarios se adapten y para que se puedan diseñar políticas alternativas que equilibren los intereses económicos con el derecho a la vivienda.
Esta medida, contradictoria con el pensamiento del Partido Popular de Barcelona, retoma así las políticas en materia de vivienda del anterior gobierno, liderado por Ada Colau (BComú), que aprobó un Plan especial Urbanístico que afectó a casi 10.000 viviendas turísticas emplazadas en la ciudad. Si se cumple lo establecido por Collboni, 2028 será el último año en que la ciudad catalana cuente con pisos turísticos.
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