Un documento manuscrito de la planificación del 23F considera al rey Juan Carlos “un objetivo a batir y anular”: “No es un símbolo a respetar”

“El Rey seguirá adelante en su intento suicida de tener un Gobierno de los socialistas”, describen los golpistas

Esquema de la planificación del Golpe de Estado del 23 F

Entre los documentos que se han hecho públicos del 23F se incluye un escrito a mano en el que se describe la planificación del Golpe fechado en diciembre de 1980. En él se describen los posibles apoyos y obstáculos y se considera al en ese momento rey, Juan Carlos I, como “un objetivo a batir y anular”.

Y es que en este documento, los golpistas consideran que un primer fallo que podría sufrir el golpe es “dejar al ‘Borbón’ libre y tratar con él como si fuera un caballero”. Esto lo explican en la siguiente frase, asegurando que “el Rey seguirá adelante en su intento suicida de tener un Gobierno de los socialistas, no pudiendo ser considerado como un símbolo a respetar”.

Entre los apoyos que tenían en ese momento, llegan a declarar que “se rumorea que Fraga está también en relación con este grupo conspirador", aunque no se acompaña de ninguna otra prueba.

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El segundo de los fallos que preveían en ese momento, era que entre parte de los militares y afines, no se pueda garantizar “el cumplimiento de los compromisos libremente aceptados”.

Por ello consideraban, que aunque sean “muy válidas” las “palabras de honor, a la hora de las acciones de responsabilidad y riesgo como la del 23F es ”indispensable introducir dispositivos de seguridad que garanticen que los comprometidos actúen en la forma prevista o permitan que actúen sus subordinados cuando ellos no quieren o no pueden”.

“Será preciso de aquí en adelante, contar en cada Unidad con hombres dispuestos a forzar por las armas el cumplimiento de las palabras dadas para la acción, cuando vuelvan a darse las horas críticas”, añadían.

La “intervención de la Corona” y los apoyos de PSOE y UCD

Este mismo escrito describe como querían llegar a cabo la operación, siendo el primer paso “forzar a dimitir a Suárez” y llevar a cabo una “intervención de la Corona, poniendo en marcha mecanismos constitucionales.

Para ello aseguraban que eran “imprescindibles” los apoyos de Unión de Centro Democrático (UCD) y PSOE “para asegurar mayoría en investidura”. Este objetivo se quería buscar a través de presionar a UCD y Alianza Popular (AP) a “formar un partido de derecha nacional” y por otra parte, el PSOE haría un “Congreso anti-marxista” para crear un partido socialdemócrata.

También como objetivos claros “erradicar el comunismo” y “legislar para impedir partidos regionales”. Sobre UCD y PSOE añaden que la forma de conseguir su participación es a través de “apelar al buen sentido y patriotismo de sus líderes”.

Entonces, el Presidente del Gobierno sería un “General con respaldo de los militares, pero sin protagonismo público” y el propio Gobierno, un “50% civiles independientes y algún militar” y el “resto civiles propuestos por UCD, PSOE y UCD”. “El Gobierno tendría como mandato el resto de la legislatura siendo un Gobierno de Gestión”, agregaban.

“Conformidad de determinados líderes del PSOE y UCD”

Es muy relevante también las palabras que escriben sobre la viabilidad de la operación, que indican que en ese momento se “lleva gestando cerca de un año” y añaden que “han mostrado conformidad determinados líderes del PSOE y UCD”, aunque no indican cuáles concretamente.

El Consejo de Ministros ha aprobado la publicación de comunicaciones y archivos hasta la fecha mantenidos en secreto sobre el golpe de Estado de 1981.

Continúan explicando que “se cree que los partidos están empezando sus propias operaciones y se acogerán a su planteamiento ”si fracasan sus propias operaciones", “ante una crisis económica y de autoridad irreversible” o “ante un golpe militar puro”.

“Como ambos supuestos son previsibles, no se duda de las colaboraciones, por lo que la viabilidad de la operación es muy alta y su plazo de ejecución para primavera de 1981″, concluyen.

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