La historia de Adriana y Leandro, una pareja brasileña con casi dos décadas de relación, sorprendió a Brasil y al mundo por un giro inesperado: tras años buscando a sus madres biológicas, descubrieron que ambos eran hijos de la misma mujer. La noticia, difundida por el periódico Mirror, detalla cómo el azar, la distancia y la falta de información marcaron sus vidas y terminaron por unirlos.
Ambos fueron abandonados siendo bebés en São Paulo y crecieron separados, sin conocer sus orígenes. Adriana, vendedora de maquillaje y madre de tres hijos de un matrimonio anterior, había perdido el contacto con su madre desde que tenía un año. Leandro, camionero, supo que su madre lo abandonó a los pocos meses y fue criado por su madrastra. Ninguno imaginó que las mujeres que buscaban, ambas llamadas María, pudieran ser la misma persona.
Tras encontrarse como dos adultos, se enamoraron, formaron pareja y tuvieron una hija, sin sospechar el vínculo de sangre que los unía. El giro llegó en 2014 cuando Adriana decidió recurrir a un programa de radio especializado en búsquedas familiares. En una transmisión en vivo, la madre biológica reveló que además de Adriana tenía un hijo llamado Leandro, a quien nunca había conocido.
El descubrimiento de la pareja
A través del programa ‘El Tiempo Es Ahora’ de Rádio Globo, la pareja escuchó en directo cómo la madre confirmaba tener otro hijo con el mismo nombre que la pareja de Adriana. Hasta ese momento, solo les resultaba curioso que ambas madres se llamaran María, pero lo atribuyeron a una coincidencia común.
Ambos crecieron con historias de abandono y nunca imaginaron que el destino los uniría de manera tan literal. Tras la revelación, Adriana expresó angustia y miedo de que la relación se rompiera, pero también dejó claro su profundo amor por Leandro. La pareja optó por no revelar sus apellidos ni mostrar sus rostros públicamente para proteger su privacidad y la de su hija.
Los especialistas consultados por el medio británico explican que este tipo de casos se relacionan con la llamada “atracción sexual genética”, un fenómeno que puede darse entre adultos que se reencuentran después de haber sido separados durante la infancia y que desconocen su parentesco.
¿Por qué decidieron seguir juntos?
Frente al impacto inicial, Adriana y Leandro tomaron una decisión firme: continuar su vida en común. Aunque nunca se casaron legalmente, afirmaron públicamente que nada los separaría, ni siquiera el haber descubierto que son hermanos biológicos. Adriana declaró ante la radio que solo la muerte podrá separarlos y que todo ocurrió porque “Dios así lo quiso”.
La pareja comunicó la situación a sus familiares en una reunión y dejó clara su postura: seguirían siendo marido y mujer, sin importar las opiniones ajenas. Insistieron en que nunca habrían iniciado la relación si hubieran conocido la verdad desde el principio, pero que el afecto y los proyectos compartidos pesan más que el vínculo sanguíneo descubierto. Su hija, fruto de la relación, se mantiene al margen de la polémica mediática. Adriana y Leandro no guardan rencor hacia su madre biológica por el abandono y mantienen contacto con ella, incluso con planes de reunirse próximamente.