La laringoscopia es un procedimiento médico que permite examinar la laringe y las cuerdas vocales. Esta prueba es fundamental para diagnosticar problemas de la voz, dificultades para tragar y diversas afecciones de la garganta. Este examen visual de la laringe que puede realizarse de distintas maneras, dependiendo de los síntomas del paciente y del nivel de detalle que el médico necesite observar.
La laringe se encuentra en la parte superior del cuello y desempeña un papel esencial en la respiración, la producción de la voz y la protección de las vías respiratorias durante la deglución. De acuerdo con la Clínica Mayo, existen tres tipos principales de laringoscopia.
La laringoscopia indirecta es la forma más sencilla. El médico utiliza un pequeño espejo y una luz para observar la garganta. Hoy en día se usa con menos frecuencia, ya que ha sido reemplazada en muchos casos por métodos más modernos.
La laringoscopia flexible (fibrolaringoscopia) se realiza con un tubo delgado y flexible equipado con una cámara y luz en la punta (laringoscopio flexible). Esta se introduce suavemente por la nariz hasta llegar a la garganta.
En la laringoscopia directa se emplea un laringoscopio rígido que se introduce por la boca. Generalmente se realiza en quirófano bajo anestesia general, especialmente cuando se requiere tomar una biopsia o realizar un procedimiento quirúrgico.
¿Cómo se hace una laringoscopia?
El procedimiento varía según el tipo de laringoscopia. La laringoscopia flexible es una de las más comunes en consulta externa. Primero, el médico puede aplicar un anestésico local en aerosol dentro de la nariz para disminuir la molestia y, en algunos casos, un medicamento para reducir la inflamación nasal.
Luego, el laringoscopio flexible se introduce cuidadosamente por una fosa nasal hasta la garganta. La cámara transmite imágenes en tiempo real, permitiendo al especialista observar las cuerdas vocales mientras el paciente respira, habla o emite sonidos específicos. El procedimiento suele durar menos de 10 minutos. Puede provocar una ligera sensación de presión o ganas de toser, pero no es doloroso.
Con la laringoscopia directa, el paciente recibe anestesia general. El especialista introduce un laringoscopio rígido por la boca para visualizar directamente la laringe. Este método permite realizar intervenciones adicionales, como:
- Extraer objetos atascados.
- Tomar muestras de tejido (biopsia).
- Eliminar pólipos o lesiones.
Tras el procedimiento, es normal presentar dolor leve de garganta o ronquera temporal.
¿Para qué sirve una laringoscopia?
Según la Clínica Mayo, la laringoscopia se utiliza para diagnosticar y evaluar diversas afecciones, entre ellas la ronquera persistente, el dolor de garganta crónico, la dificultad para tragar, la tos persistente, la sensación de cuerpo extraño en la garganta, problemas respiratorios o sospecha de tumores o cáncer de laringe.
También es útil para investigar sangrados, lesiones en las cuerdas vocales, inflamaciones, infecciones o parálisis de las cuerdas vocales. En algunos casos, la prueba no solo tiene fines diagnósticos, sino también terapéuticos, ya que permite tratar ciertos problemas durante el mismo procedimiento.
Riesgos y consideraciones a tener en cuenta
La Clínica Mayo señala que la laringoscopia es generalmente segura. Sin embargo, como cualquier procedimiento médico, puede implicar riesgos poco frecuentes, como sangrado, reacción a la anestesia o espasmo de las vías respiratorias. El médico proporcionará indicaciones específicas antes y después del examen, especialmente si se utiliza anestesia general.