Las enfermeras no sustituirán a los médicos, pero a veces son “igual de eficaces”: “Se trata de aprovechar al máximo sus competencias”

Una revisión científica de Cochrane reabre el debate sobre el rol de las enfermeras

Urgencias de un hospital. (Freepik)

Médicos y enfermeras son dos pilares del sistema sanitario español. Las dos profesiones trabajan de forma coordinada en centros de salud y hospitales para ofrecer la mejor atención posible a sus pacientes, pero sus papeles han evolucionado con los años y sus capacidades no siempre se aprovechan al máximo. Así lo ha planteado una reciente revisión científica de Cochrane, una red de investigadores independientes que afirma en un reciente artículo que las enfermeras podrían “sustituir” a los médicos en algunas funciones sin que la calidad de la atención se resienta.

La elección del verbo “sustituir” en el título de la publicación ha provocado tensiones en la profesión sanitaria. Desde la Organización Médica Colegial (OMC) de España rechazan que la enfermera pueda sustituir al médico. El Colegio General de Enfermería (CGE) está de acuerdo, pero apunta que la profesión todavía no está desarrollada del todo y que, tal y como señalan desde Cochrane, existen procesos que hasta ahora hacían los médicos en los que la enfermera “es igual de eficaz”.

“Las enfermeras tienen unas competencias que tienen que desarrollar, exactamente igual que los médicos, cada uno en el ámbito que les corresponde”, dice Tomás Cobo Castro, presidente de la OMC. “Tenemos que buscar puntos de conexión con el objetivo de proporcionar seguridad clínica. En el siglo XXI, en pleno año 2026, el que no entienda que la atención al paciente es multidisciplinar no ha entendido nada”, añade.

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¿Cuánto puede abarcar la enfermera?

La revisión de Cochrane concluyó que no existe una diferencia relevante en mortalidad y seguridad del paciente al dejar que una enfermera se encargue de ciertos procedimientos que, actualmente, lleva un médico. Al contrario, en algunos casos, la atención de enfermería provocó una mejoría en el paciente.

Dos enfermeras especialistas (Consejo General de Enfermería)

Así, las personas en unidades de rehabilitación post-aguda mostraban un mejor funcionamiento físico y los pacientes diabéticos lograban un mejor control glicémico. Los pacientes con cáncer tenían una mejor gestión de los síntomas psicológicos al ser acompañados por una enfermera y, en niños y adolescentes, estas profesionales manejaban los eczemas y la dermatitis con mayor eficacia.

La enfermera no tiene que sustituir al médico, pero sí “aprovechar al máximo las competencias profesionales que tiene”, defiende José Luis Cobos Serrano, presidente del Consejo Internacional de Enfermería (CIE) y portavoz del CGE español. “La enfermera de hoy es una enfermera universitaria, con cuatro años de formación y con la posibilidad de hacer una especialización de dos años”, indica Cobos Serrano.

Este incremento en sus cualificaciones no está siendo del todo aprovechado por el Sistema Nacional Español (SNS). Pese a que las enfermeras pasan, al igual que los médicos, por su propio programa de residencia y especialización (EIR), las comunidades autónomas todavía son reticentes a contratar este tipo de perfiles y se decantan por la figura de la enfermera generalista.

Actualmente, en España hay siete especialidades de enfermería, pero solo una está plenamente desarrollada en todo el territorio: la enfermería obstétrico-ginecológica, más conocida como matrona. “Hay ciertas áreas donde podemos aprovechar mucho más ese potencial”, insiste Cobos Serrano.

Pone como ejemplo el Programa de Atención al Niño Sano, que hace un seguimiento de todos los menores para controlar su salud. Actualmente, es el pediatra el que hace esa vigilancia, pero Cobos Serrano defiende que la enfermera especialista en Pediatría podría encargarse de la labor. “No tiene sentido que desaprovechemos el potencial de una enfermera y estemos utilizando a un pediatra, con once años de formación, para ver a un niño sano”, defiende.

La atención sanitaria es un trabajo en equipo, recalca Cobo Castro, pero este siempre debe ser liderado por el médico, insiste. “Es consecuencia de los años que tardamos en adquirir unos conocimientos y competencias que, precisamente, proporcionan esa seguiridad clínicas”, indica. Es un punto en el que el médico y el enfermero no concuerdan: “Evidentemente, si estamos hablando del seguimiento de la patología de un paciente, liderará el médico en ese curso clínico”, dice Cobos Serrano, pero hay otras circunstancias, como la gestión y la coordinación, en las que la enfermera puede tener más experiencia y ser, por tanto, el profesional más adecuado para el liderazgo.

La prescripción enfermera, punto de discordia

El reparto de competencias entre enfermeras y médicos no siempre se entiende de la misma forma. En España, un punto claro de choque entre las dos profesiones han sido las guías de indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica. El Ministerio de Sanidad ha publicado desde 2020 nueve de estas instrucciones que permiten a las enfermeras recetar algunos fármacos.

Enfermeras de atención primaria en una consulta (Europa Press)

La última de ellas, publicada en agosto de 2024, permitía a estas profesionales sanitarias tratar infecciones leves de orina en mujeres. Sin embargo, la Audiencia Nacional ha suspendido cautelarmente su aplicación, previa denuncia de la OMC. “La prescripción es una atribución que corresponde a los médicos y, en el ámbito de sus competencias, a los odontólogos y podólogos”, defiende Cobo Castro. “Hay determinadas indicaciones, uso y administración de fármacos en el que tiene muchísimo sentido que haya protocolos para que la enfermera pueda desarrollar sus capacidades. Pero a la hora de prescribir un tratamiento específico, se necesita un diagnóstico”, añade.

Desde el CGE, sin embargo, consideran que la enfermera española actual “está más que demostrado que es un proceso que pueden seguir las enfermeras" bajo una guía. “La guía fue aprobada con el consenso de los médicos en su momento y habla de un proceso en el que, en muchos casos, se establece el tratamiento de forma clínica”, explica Cobos Serrano. Es decir, el médico suele recetar los fármacos contra la cistitis y otras infecciones sin hacer un cultivo previo, simplemente con la descripción de los síntomas.

Pese a los puntos de discordia, los dos profesionales llaman a “no buscar la confrontación” entre médicos y enfermeras. “Lo que tenemos que buscar es trabajar juntos, como hacemos cada día en el pasillo del hospital o en el centro de salud, y aunar esfuerzos, identificar problemas, buscar soluciones que favorezcan al interés general de los ciudadanos. Todo lo demás son confrontaciones absolutamente estériles, que no tienen ningún sentido”, concluye Cobo Castro.

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