Alfiles, torres, caballos, reyes y reinas vienen al Gambit Café a charlar y tomarse un martini. Es la imagen mental que genera este recién inaugurado local de Chueca (Calle Barco, 26), un café-bar donde el ajedrez se quita su disfraz de afición ‘nerd’ para vestirse como la tendencia más cool del momento.
Era esta precisamente la aspiración de Alexandra Tivoly cuando se lanzó a abrir este espacio, un lugar que busca recuperar la magia del encuentro cara a cara, del estar presente y de compartir momentos por medio de este juego milenario. “En París siempre iba a un bar así con mi padre, que es muy aficionado, aunque yo, en realidad, no juego muy bien”, cuenta Tivoly entre risas a Infobae. La joven emprendedora francesa de 26 años se mudó hace dos a Madrid a trabajar en el mundo de la banca y descubrió un vacío en la capital. Y así nació Gambit Café.
En total son más de 100 m² diseñados por y para el juego, mesas a medida que permiten competir cómodamente con nuestro acompañante mientras se disfruta de una copa o algo de picar. La tarifa para jugar es de 3 euros (sin límite de partidas ni tiempo). A cambio, los clientes pueden instalarse el tiempo que deseen para enfrentarse a amigos, desconocidos o incluso retar al azar. También organizan torneos y planean albergar clases, para que todo el mundo pueda iniciarse, noches temáticas, charlas con jugadores profesionales...
No le han faltado clientes desde que, en diciembre, abrió la persiana por primera vez. “Hay dos cosas que han ayudado un montón al mundo del ajedrez: la serie de Gambito de Dama y el COVID. Mucha gente se metió en el ajedrez durante el COVID, pero de forma online”, asegura la fundadora. Porque, en un contexto en el que muchos buscan alternativas a la vida nocturna tradicional, los juegos de mesa están viviendo un auténtico renacimiento. “Antes era visto como un deporte nerd; ahora, ser nerd es cool”, sentencia la joven empresaria.
“Antes era visto como un deporte nerd; ahora, ser nerd es cool”
Quizá esta moda explica que, alrededor de este tipo de locales, se cree una comunidad que excede los límites de la simple clientela. “Hay quien viene solo y conoce a gente jugando; hemos creado hasta un grupo de WhatsApp para venir y quedar a jugar”, explica la fundadora, a quien le gustaría que su audiencia encontrara un equilibrio en el que todos se sientan bienvenidos. Expertos y aficionados, grandes y pequeños, hombres y mujeres.
“Vienen muchos hombres, pero estoy intentando atraer a más chicas”. Muchas juegan, sí, pero parece que todavía nos encontramos ante un juego estereotípicamente masculino. “Hemos hecho tres torneos y en el último de este finde era la primera vez que venían chicas. Entonces bueno, están empezando”. Para quienes no estén familiarizados con las normas de juego, Alexandra veía importante hacerles sentir incluidos, con unas plantillas repartidas entre las mesas que nos ayudan a atrevernos con los primeros movimientos.
Un cóctel y algo para picar
Aquí se puede jugar, aprender, observar o simplemente disfrutar del ambiente. O, por supuesto, venir a disfrutar de un buen Martini. Porque nada acompaña a una partida como un buen cóctel, desde Gambit Café han diseñado una oferta líquida llena de referencias clásicas como el Mojito, la Margarita, la Caipirinha, el Negroni o el Espresso Martini, entre otros, además de otras propuestas más especiales como el Pornstar Martini, el Whisky Sour, la Paloma o el Pisco Sour.
Y para picar mientras tanto, hummus, pincho de tortilla de patatas, gilda, tabla de embutidos, sandwiches y tabla de queso feta con aceitunas o frutas. La tarde también es momento ideal para el juego y, por eso, a esta propuesta se suma una amplia variedad de cafés de especialidad –como el Double Espresso, el Café con Leche, el Capuccino, el Iced Latte, el Frappé o el Affogato–; y opciones sin alcohol. En la parte dulce, se ofrecen opciones como cheesecake, brownie, cookies, helados o tarta de zanahoria.