La Policía Nacional ha detenido a cuatro personas en Madrid dedicadas a cometer hurtos en varias ciudades de España. Según los agentes, los delincuentes utilizaban complementos que les permitían pasar desapercibidos mientras localizaban víctimas, durante los seguimientos o en el momento de la comisión del delito. A los arrestados se les imputan seis huertos: dos en Madrid, otros dos en Málaga y uno en Sevilla y Valencia por los que habrían conseguido un botín de 200.000 euros.
La investigación comenzó en enero, tras dos hurtos cometidos en oficinas bancarias de Sevilla y Málaga, donde los delincuentes lograron hacerse con 100.000 euros. En el primero se apoderaron de un cajetín registrador y, en el segundo, sustrajeron una gran suma que un empleado tenía sobre su mesa de trabajo de la oficina aprovechando que salió al exterior de la sucursal para ayudar a una persona que supuestamente tenía atascada la tarjera de crédito en un cajero automático.
Tras las investigaciones policiales, los agentes comprobaron que se trataba de un grupo criminal itinerante con base logística en Madrid, desde donde concretaban zonas de actuación, repartían tareas y almacenaban material de trabajo. Además, los delincuentes se trasladaban preferiblemente en transporte público y en vehículos a otras comunidades, a sabiendas de que la distancia dificultaba su posterior identificación a los investigadores.
Uno de los detenidos intentó abandonar el país desde Barajas
La manera de operar de la banda consistía en utilizar técnicas de distracción con todo tipo de complementos que dificultaran su identificación, como gorras o gafas, e incluso se hicieron pasar por personas de edad avanzada o con discapacidad empleando un bastón para dar más credibilidad. Además, se coordinaban mediante sistemas de comunicación permanente con auriculares y micrófonos. En algunas ocasiones, para engañar a las víctimas, les pinchaban los neumáticos de los vehículos o les rompían las lunas para mantenerlas distraídas y así poder llevar a cabo su actividad delictiva.
Tras meses de investigación, los agentes lograron identificar a los miembros de este entramado estableciendo un dispositivo policial, logrando así la detención de los cuatro miembros más activos en dos fases operativas. Uno de ellos cuando trataba de salir de España desde el aeropuerto de Madrid-Barajas, y el resto cuando estaban realizando un briefing en vía pública en pleno centro de la capital madrileña para planear los siguientes asaltos.
Según ha informado la Policía Nacional mediante un comunicado, todos los detenidos han pasado a disposición de la autoridad judicial como presuntos responsables de un delito de pertenencia a grupo criminal y seis delitos de hurto, ingresando dos de ellos en prisión. Los investigadores comprobaron que uno de ellos contaba con 18 identidades diferentes. Hasta el momento la suma de las ganancias ilícitas obtenidas por el grupo desarticulado asciende a 200.000 euros, si bien la investigación se encuentra actualmente abierta y no se descartan nuevas detenciones.