La experiencia y la intuición suelen ser determinantes a la hora de escoger a una pareja. No obstante, la desesperación también nos puede mover en ocasiones a fijarnos en personas con las que no nos conviene crear un vínculo romántico. En este sentido, la terapeuta estadounidense Andrea Wachter tiene claro que existen criterios que marcan el rumbo que puedes tener con esa persona con la que quieres establecer una relación duradera y satisfactoria.
Según lo que expone la especialista en Psychology Today, la mayoría de las personas crecen sin una educación formal sobre cómo escoger a una pareja. Por ello, la atracción inicial suele considerarse suficiente. No obstante, el paso del tiempo muestra que no siempre garantiza la estabilidad y la felicidad y “muchos terminan aprendiendo a base de ensayo y error, sin una guía sólida”.
Además, estos primeros pasos siguen los modelos familiares, que son los que al final desempeñan un papel decisivo e inconsciente. Así, quienes han crecido en entornos donde predominan el afecto y el respeto tienden a reproducir esos patrones. Por el contrario, quienes han presenciado dinámicas poco saludables pueden verse inclinados a repetirlas, aunque no resulten satisfactorias.
Durante su propia experiencia, Wachter ha podido diseñar una fórmula sencilla basada en cuatro criterios, que coincide con la de Juli Vinik, una consejera que dedicó gran parte de su vida a orientar a personas en la búsqueda de relaciones estables a través de las primeras citas. La experta defiende que solo cuando se cumplen los cuatro requisitos es posible construir una pareja sólida. Pero comprometerse en una relación donde solo se cumplen dos o tres de los criterios “no es suficiente”, expresa.
Trato, respeto, compatibilidad y química
El primer criterio de la terapeuta establece que la forma en que una persona es tratada dentro de la relación resulta determinante. La amabilidad, el respeto y la capacidad para comunicarse de manera madura en situaciones difíciles constituyen la base de una convivencia saludable. “La forma en que te tratan importa”, apunta la experta.
Asimismo, sentir un respeto genuino hacia la pareja también es fundamental. No se trata únicamente de cómo uno es tratado, sino también de la admiración por la personalidad, los valores y las decisiones del otro. Esta dimensión implica una evaluación consciente de si existe una verdadera consideración por el modo de vida, las prioridades y la integridad de la otra persona.
Para ello se necesita al menos una compatibilidad del 50%, según la fómula de Vinik. De esta manera, en una escala del 0 al 10, se debe alcanzar un 5 o más es indispensable para que la relación prospere. “No es necesario que compartan todas las aficiones o intereses, pero sus objetivos, prioridades y estilo de vida deben coincidir lo suficiente para construir algo sostenible y satisfactorio”, explica Wachter.
Finalmente, el cuarto y último criterio está relacionado con la química, definida como la atracción física y emocional mutua. Este aspecto también se evalúa en una escala del 0 al 10, recomendando buscar al menos un 5 para que la relación cuente con el deseo y la energía. Aun así, “no tiene que haber una pasión constante, pero hay suficiente química para que la atracción a largo plazo prospere y se mantenga”. Sin duda, cada persona puede definir sus propios parámetros, aunque la propuesta de Vinik ha sido uno de los métodos que más ha funcionado en este sentido.