La reciente pérdida de la princesa Irene de Grecia ha supuesto un duro golpe para la reina Sofía, quien se encuentra en un estado de tristeza profunda y soledad. Irene y doña Sofía mantenían una relación especialmente estrecha, ya que la hermana de la reina había sido su principal apoyo tanto en actos institucionales como en la esfera privada.
La desaparición de uno de los pilares de su vida ha dejado a la madre del rey Felipe ante una situación personal particularmente complicada. Susanna Griso ha expuesto en Espejo público que, en este contexto de duelo y aislamiento, la reina Sofía desearía que el rey Juan Carlos I pudiese regresar y alojarse en el Palacio de la Zarzuela, una vuelta que podría mejorar el ánimo y el bienestar de ambos.
En el programa también han abordado el deterioro reciente de la salud del rey emérito. Gema López ha señalado que “está muy delicado” y que incluso “ha estado ingresado en el hospital”. La relevante ausencia del monarca en los actos fúnebres celebrados en Madrid y en Atenas por el fallecimiento de la Princesa Irene se ha debido, según reiteran, a una recomendación médica.
La soledad de la reina Sofía
Desde el programa, Susanna Griso ha incidido en la dimensión emocional que atraviesa la reina Sofía tras estos acontecimientos: “La reina está muy sola y lo está pasando muy mal, con su familia dividida y sola en una casa”. “Ella agradecería que su marido, el rey Juan Carlos I, pudiera pernoctar en Zarzuela. Así podría estar con él, porque la realidad es que su relación es muy buena”, ha remarcado la presentadora de Espejo Público.
En estos últimos días, el entorno más cercano del rey Juan Carlos ha mostrado inquietud por su estado de salud, según ha relatado López. La preocupante evolución del monarca coincide con un momento de especial vulnerabilidad a raíz de la publicación de sus memorias, Reconciliación, un texto que ha reavivado tensiones internas y ha dejado expuestas fisuras en la cohesión de la familia real.
La situación del rey Juan Carlos
Han pasado poco más de dos meses desde que este libro salió a la luz, generando una profunda incomodidad en determinados miembros de la familia, entre los que se incluye a la propia reina Sofía, con quien el emérito admite en sus páginas “desacuerdos personales”.
El rey Juan Carlos aborda en sus memorias el impacto que tuvo su salida de España, lo que califica como una experiencia amarga y llena de soledad. “Verse obligado al desarraigo y al aislamiento al final de la vida no es fácil. Estoy resignado, herido por una sensación de abandono. No puedo contener la emoción al pensar en ciertos miembros de mi familia para quienes ya no importo. Y especialmente en España, que tanto echo de menos. Hay días de desesperación, de vacío”, destaca el emérito en el libro.
A pesar de todos estos reveses, la reina Sofía ha mantenido su compromiso con la Casa Real y su actividad pública, incluso tras la marcha de Juan Carlos I a Abu Dabi hace casi seis años. Su presencia regular en la agenda institucional ha sido constante, así como el acompañamiento de la Princesa Irene en eventos oficiales, una circunstancia que ahora lamenta profundamente por la ausencia irreversible de su hermana, lo que también la ha alejado de sus compromisos.