Cristina ha dedicado su vida a cuidar de los demás, pero no tiene tiempo de cuidar de los suyos ni de sí misma. Enfermera de profesión, la madrileña sabe que “el hospital no puede quedar desatendido”, pero la asistencia acaba pasando por encima de su vida personal. “Al final, siempre lo sacamos adelante dejando de lado a nuestras familias”, lamenta.
Como ella, muchas otras compañeras acumulan horas extra que no se recuperan e intentan atender entre tres el trabajo que deberían realizar cuatro. “Estamos quemadas, no podemos más: doblamos turnos, nos deniegan permisos... Las enfermeras al final llegamos a todo porque nuestra profesión así nos lo dicta, pero todo tiene un límite”, reivindica. Pero su grito queda sin respuesta: la Comunidad de Madrid es una de las regiones con menos enfermeras en activo, con 0,5 enfermeras por cada 1.000 habitantes en atención primaria y 3,4 en atención hospitalaria, en ambos casos por debajo de la media nacional, según los últimos datos recogidos por el Ministerio de Sanidad.
“No se debe normalizar lo que no es normal”, reivindica Teresa Galindo Rubio, secretaria general del sindicato de enfermería Satse en Madrid. “No es normal que las plantillas enfermeras estén, casi siempre, muy por debajo de lo habitual. No debe normalizarse que las bajas no se cubran, que se hagan parcialmente o la cobertura se efectúe siempre tarde. No es normal que las direcciones utilicen sistemáticamente el eufemismo ‘Necesidades del Servicio’ para suspender permisos, legalmente solicitados, y se condene a las enfermeras, enfermeras especialistas y fisioterapeutas a no poder conciliar", cita la portavoz.
Frente a esta situación, el sindicato celebró el lunes una concentración en la Plaza de Callao para denunciar la sobrecarga y la falta de personal en las plantillas del Sermas. Lo hicieron bajo la lluvia y en un silencio sepulcral “porque no queremos más ruido político”, recalca Galindo.
Contratos precarios y sin conciliación laboral
Satse resalta la precariedad de las plantillas como uno de los principales problemas de la sanidad madrileña. Ejemplo de ello ha sido el “fracaso” del Plan de Invierno, según Galindo: ”De 560 enfermeras que se necesitaban, se han contratado la mitad, porque han sido contratos de mes y medio y las enfermeras que había disponibles se han ido a las comunidades limítrofes", cuenta.
La Comunidad de Madrid tampoco puede competir en condiciones laborales: “Se nos paga mucho menos que en el resto de regiones y aquí la jornada semanal es de 37 horas y media y no de 35, como en el resto de comunidades”, indica. A ello se le unen unas plantillas mermadas que llevan años creciendo por debajo de las necesidades poblacionales, según el sindicato. “Las bajas no se cubren al 100% y son las propias enfermeras las que deben cubrir las ausencias de sus compañeras cuando estas se producen”, indican en un comunicado.
Todo ello repercute en la salud de las profesionales, entre las que crece el estrés y el agotamiento: según datos del Consejo General de Enfermería (CGE) del año 2024, un 24,1% de las profesionales enfermeras madrileñas han tenido una baja laboral por estrés, ansiedad o agotamiento, la sexta cifra más alta del país.
Galindo reclama una mayor inversión en los equipos de enfermería y un reconocimiento de su trabajo en la Comunidad de Madrid. “Somos una pieza clave del sistema, somos imprescindibles. Somos los que estamos en contacto directo con el paciente y eso no se valora, no se nos ve como auténticos profesionales”, lamenta.