El 31 de octubre de 2025 marcó la última aparición pública del rey Mohamed VI en territorio marroquí. Aquel día, el monarca se dirigió a la nación tras la aprobación, en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de una resolución que respaldaba el plan de autonomía propuesto por Marruecos. Desde entonces, la agenda pública del rey ha quedado prácticamente en blanco y su ausencia ha alimentado la preocupación, tanto dentro como fuera del país.
En las semanas posteriores a aquel mensaje institucional, comenzaron a trascender algunos detalles sobre sus movimientos, aunque ninguno de ellos fue registrado por las cámaras. Medios locales informaron de que, poco tiempo después de su comparecencia, Mohamed VI se desplazó a Emiratos Árabes Unidos a bordo de su avión privado. Sin embargo, no se difundieron imágenes oficiales ni se ofrecieron detalles adicionales sobre la duración o el objetivo de ese viaje, lo que incrementó la especulación en torno a su paradero.
La ausencia del soberano se hizo especialmente visible durante varios actos de gran relevancia simbólica y social. Entre ellos, destacó el 50.º aniversario de la Marcha Verde, una de las efemérides más significativas del calendario político marroquí, así como la ceremonia de inauguración de la Copa de África de Fútbol, celebrada el pasado 21 de diciembre. En este último evento, fue el príncipe heredero, Moulay Hassan, de 22 años, quien asumió el protagonismo institucional en sustitución de su padre.
La enfermedad que mantiene a Mohamed VI alejado del foco público
La presencia del heredero en este tipo de actos no ha pasado desapercibida. Así, Moulay Hassan ha comenzado a ejercer un papel más visible desde que el monarca atraviesa diferentes reveses de salud que han generado inquietud entre la población. La pregunta sobre el estado del rey comenzó a repetirse en la opinión pública hasta que su médico personal ofreció una explicación oficial.
De acuerdo con ese parte médico, Mohamed VI sufre una “lumbociática mecánica asociada a una contractura muscular en la parte baja de la espalda, acompaña de un dolor lumbar y espasmos musculares". El informe precisa que el monarca deberá guardar reposo funcional durante un periodo de tiempo indeterminado y seguir un tratamiento médico adecuado hasta nuevo orden. Al mismo tiempo, el documento subraya que, por el momento, el diagnóstico no presenta ningún signo de gravedad.
A pesar de ese mensaje tranquilizador, la dolencia ha vuelto a situar al rey en el centro del foco mediático. Su prolongada desaparición de la escena pública, cada vez más frecuente en los últimos tiempos, ha alimentado el debate y la atención de los medios, tanto nacionales como internacionales, sobre el funcionamiento de la institución monárquica en Marruecos.
La prensa marroquí borra el rastro de Lalla Solma
Este informe médico se conoció apenas unos días antes de un acontecimiento que también captó la atención informativa: la inesperada aparición de Lalla Salma durante un partido de fútbol disputado entre Marruecos y Tanzania en el estadio Moulay Abdallah de Rabat. La que fuera esposa de Mohamed VI fue grabada por otros asistentes desde el palco, donde animó de forma constante a la selección y siguió el encuentro junto a sus hijos.
Como era previsible, la presencia de Lalla Salma no tardó en ocupar titulares y generar un notable interés mediático. No obstante, poco tiempo después, muchas de esas informaciones comenzaron a desaparecer de distintos medios, mientras que otras fueron editadas hasta transformarse en simples crónicas deportivas o centrarse exclusivamente en la figura del heredero al trono.
Este movimiento ha provocado un notable revuelo en Marruecos. Diversas voces lo han interpretado como el resultado de supuestas directrices directas de la Casa Real marroquí, en un intento por silenciar la presencia pública de Lalla Salma. Su nombre continúa envuelto en el máximo misterio desde que finalizó su matrimonio con Mohamed VI, y cada reaparición pública vuelve a situarla en el centro de la atención, en un contexto marcado por la ausencia prolongada del monarca y la creciente visibilidad del príncipe heredero.