Ricardo Gil, empresario: “Un buen empleado no se va de una buena empresa”

Su discurso viral cuestiona las condiciones laborales actuales y un tipo de liderazgo basado en la confrontación con los trabajadores

Un trabajador presenta su carta de renuncia (Montaje Infobae con imágenes de @empresario_hostelero / TikTok y Canva)

“Un buen empleado no se va de una buena empresa, nunca se irá”. Con esta frase arranca el vídeo publicado en TikTok por Ricardo Gil, empresario del sector hostelero y creador de contenido bajo el perfil @empresario_hostelero. La publicación, que acumula casi 70.000 visualizaciones y alrededor de 2.500 ‘me gusta’, se ha viralizado por su tono directo y por una crítica frontal a parte de la cultura empresarial en la hostelería española, especialmente en lo relativo a las condiciones laborales y a la gestión de equipos.

Gil, que se define en su biografía como un empresario que “apoya al trabajador” y ofrece “opiniones sin filtro sobre hostelería, esfuerzo y salario”, centra su mensaje en una idea principal: la rotación laboral no es un problema de actitud de los empleados, sino de las condiciones que ofrecen las empresas. “La gente se va de sueldos bajos, de horarios absurdos y eternos”, afirma, antes de añadir otro factor clave: “La gente se va de jefes que confunden el dirigir y el mandar tareas o responsabilidades con la falta de respeto”.

“La gente se va de sueldos bajos y horarios eternos”

En el vídeo, el empresario señala directamente prácticas habituales en parte del sector hostelero, como jornadas extensas, salarios muy ajustados y estilos de liderazgo autoritarios. “Vamos a respetar a la gente, que se lo merece”, insiste, situando el respeto como un elemento central de la relación laboral. En su discurso no hay ambigüedad: el problema no está en la supuesta falta de compromiso de los trabajadores, sino en un modelo empresarial que no ha sabido adaptarse a nuevas exigencias sociales y laborales.

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Gil también critica uno de los argumentos más repetidos en los últimos años en determinados discursos empresariales: “Eso de decir ‘es que nadie quiere trabajar hoy en día’ es la excusa más mezquina y más barata que me estoy escuchando cada vez más a menudo en empresarios hosteleros”. Para él, esa frase funciona como un mecanismo de justificación para no abordar cambios estructurales en las condiciones de trabajo. “No quieren de ninguna manera mejorar las condiciones laborales cuando las tenemos que mejorar entre todos”, sostiene.

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Crítica al modelo de liderazgo tradicional

El vídeo también apunta a una cultura de gestión basada en la jerarquía rígida y el conflicto. “Como empresario, lo más fácil es decir: ‘Bueno, la culpa la tiene el empleado’. Y bronca al canto. Eso es una falta de respeto”, afirma Gil, denunciando una forma de liderazgo que se basa en la confrontación y la desresponsabilización de la dirección.

Frente a ese modelo, propone una reflexión interna: “Lo más difícil es decir: ‘¿Me voy a levantar cada mañana? ¿Me voy a mirar al espejo? Voy a ver qué coño es lo que estoy haciendo, que me estoy quedando solo’”. En ese planteamiento, el foco se desplaza del trabajador al empresario, al que interpela directamente como responsable último del clima laboral y de la estabilidad de los equipos.

Responsabilidad compartida y autocrítica empresarial

El cierre del vídeo resume su discurso: “Al final, ¿qué es lo que ocurre? ¿Falta de actitud del empresario o falta de actitud del empleado? Mírate al ombligo y cuestiónate”. Con esta frase, Gil apela a la autocrítica como herramienta de mejora y rechaza los discursos simplistas que atribuyen los problemas del sector únicamente a la supuesta falta de compromiso de los trabajadores.

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