Probablemente, cuando alguien escucha la palabra streamer, influencer o youtuber, se imagine que detrás de la cámara haya una persona joven. Sue Jacquot nunca había pensado que los videojuegos fueran para ella. A sus 81 años, su mundo giraba en torno a la familia, las recetas de cocina y los paseos tranquilos por Phoenix, Arizona (Estados Unidos). Pero todo cambió cuando sus nietos le enseñaron el videojuego Minecraft, ese universo cúbico pixelado donde la imaginación no tiene límites. “Nunca sentí mucha curiosidad por ello, pero cuando tienes nietos que quieren interactuar contigo, lo haces”, confesó.
Al principio, todo era simple. Lo hacía para pasar tiempo con los niños, construir mundos juntos, explorar cuevas y levantar castillos de bloques. Pero en 2024, la tranquilidad de la familia se vio sacudida por una noticia devastadora. A Jack Self, su nieto de 17 años, le habían diagnosticado un sarcoma, un tipo de cáncer que afecta al tejido muscular.
Sue no dudó. Decidió que lo que le habían enseñado podía ser algo más que un juego. Tal vez la esperanza de Jack. Así nació GrammaCrackers, su canal de YouTube. En cada vídeo, la octogenaria mostraba sus aventuras por el mundo pixelado y junto a cada partida no faltaba el enlace a la campaña de GoFundMe para recaudar fondos para el tratamiento de Jack. “La reacción de internet fue impresionante. Cuando puse el GoFundMe, las donaciones explotaron”, relató a la cadena Local112.
35.000 dólares, 186.000 suscriptores y 1,2 millones de visualizaciones
Los donativos llegaron en cantidades que iban desde el dólar hasta los cinco mil (4.300 euros aproximadamente), y pronto la abuela se convirtió en un fenómeno viral. En solo dos meses, su canal ya contaba con 186.000 suscriptores y acumuló 1,2 millones de visualizaciones.
Pero más allá de los números, lo que creció fue la comunidad: una red de apoyo y solidaridad que, aunque digital, se sintió muy real. “Fue muy dulce ver a todos siendo tan amables conmigo y mi abuela”, dijo Jack, emocionado, agradeciendo el apoyo de los seguidores.
Austin, su otro nieto, resumió: “Todos quedamos atónitos cuando ella fue capaz de resolverlo y luego todo empezó a ir viento en popa”. Finalmente, llegó la mejor noticia: Jack se curó del cáncer. “Estoy libre”, anunció con lágrimas en los ojos.
Y es que, la comunidad se volcó con la causa. “El hecho de que tenga 81 años y produzca excelente contenido para el tratamiento del cáncer de su nieto es simplemente hermoso”, escribió un seguidor. “Eres una de las razones por las que algunos de nosotros no hemos renunciado a encontrar gente agradable en Internet. Eres esa gran razón”, añadió otro.
Sue Jacquot, que nunca imaginó convertirse en una creadora de contenido, había logrado algo que parecía imposible: unir a miles de personas por una causa noble y enseñar a sus nietos que la edad no limita la curiosidad ni la solidaridad. Lo que comenzó como un juego familiar terminó convirtiéndose en una historia de amor, lucha y comunidad que demuestra que nunca es tarde para aprender, ayudar y cambiar vidas.