Frank Cuesta ha decidido romper su silencio. Tras meses alejado de los platós españoles y envuelto en una cadena de polémicas personales, mediáticas y judiciales, el herpetólogo ha reaparecido este martes en Código 10, el programa de Cuatro presentado por Nacho Abad y David Alemán. Se trata de su primera entrevista en una televisión nacional desde que su nombre volviera a copar titulares por su situación legal en Tailandia y por la difusión de unos audios privados que han puesto en cuestión su imagen pública.
El creador de contenido se declaró culpable ante un juez tailandés de un delito de posesión de animales silvestres protegidos, una infracción que puede conllevar penas de prisión en el país asiático. Los animales se encontraban en su santuario, un espacio que Cuesta defiende como un lugar de protección, pero que ha sido duramente cuestionado por voces críticas que dudan de su finalidad y lo señalan como un posible negocio encubierto.
A este proceso judicial se suma una crisis mediática sin precedentes en su trayectoria. El punto de inflexión llegó con la publicación de unos audios en los que supuestamente reconocía intenciones de envenenar a perros y gatos. El material fue difundido por Chi, una persona de su círculo más cercano a la que Frank Cuesta define ahora como un examigo. En Código 10, el naturalista no esquivó el tema y denunció abiertamente una manipulación interesada del contenido. “Que te digan que maltratas animales te duele por quien viene, porque sabe que está manipulando utilizando audios cortados y conversaciones privadas”, afirmó con contundencia.
Las respuestas de Frank Cuesta a sus últimas polémicas
Según su relato, la presión fue tan extrema que se vio obligado a grabar un vídeo siguiendo un guion impuesto. “Se pretendía que yo tocase el botón de autodestrucción y se fuese todo a la mierda”, explicó, asegurando que las amenazas no solo le afectaron a él, sino también a su entorno más íntimo. “Se ha amenazado con que si mis hijos tocaban un animal iban a ir a por ellos”, denunció visiblemente afectado.
Frank Cuesta considera que detrás de esta ofensiva pública hay una combinación de resentimiento, envidias y relaciones rotas. Asegura que intentó dialogar para frenar la situación, pero que no encontró ninguna salida posible. “Nunca he visto una cancelación tan brutal”, señaló, calificando lo ocurrido como un ataque deliberado. “No sé qué corazón tienen, pero para mí es una manera sádica de hacer las cosas. Es sadismo puro y duro”, sentenció, insistiendo en que jamás ha tenido intención de hacer daño a nadie de forma consciente.
Durante la entrevista, el herpetólogo también se mostró realista sobre su futuro judicial. Reconoció que asume que habrá una condena por el delito cometido en Tailandia. “Estoy expectante porque sé que voy a tener una condena”, afirmó, dejando claro que afronta el proceso con resignación, pero también con la sensación de haber sido juzgado públicamente antes de tiempo.
Otro de los aspectos más delicados que abordó fue el relacionado con su estado de salud. Cuesta explicó las contradicciones en sus declaraciones sobre la mielodisplasia que le fue diagnosticada en 2003 y reveló que recibió un “ultimátum” ligado a un episodio con uno de sus hijos. “Me mandaron un guion que tenía que leer”, confesó, asegurando que llegó a interponer una denuncia por extorsión y amenazas, aunque la presión mediática no cesó.