La ansiedad en los perros no siempre tiene un origen exclusivamente conductual. Factores internos que a simple vista no resultan fáciles de detectar, como la alimentación o la salud intestinal, pueden estar afectando en cómo se sienten emocionalmente. Desde la cuenta de TikTok Canmigos, advierte Carlos Míllara, educador canino.
Un reciente estudio realizado en Canadá ha descubierto una relación entre determinadas bacterias intestinales y niveles más altos de ansiedad en perros. Concretamente, la presencia de microorganismos del género Blautia se asocia con respuestas más intensas de estrés y nerviosismo.
Esta conexión refuerza la idea de que el intestino y el cerebro están estrechamente vinculados también en los animales. Así, la microbiota no solo desempeña un papel clave en la digestión, sino que puede condicionar el estado emocional del perro y su capacidad para afrontar situaciones como la ansiedad por separación (angustia excesiva al separarse de sus figuras de apego).
El intestino y la ansiedad
Según explican especialistas en educación y bienestar animal, el sistema digestivo influye en la producción de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo. Alteraciones en la microbiota (conjunto de billones de microorganismos que viven en nuestros organismos) pueden provocar respuestas emocionales más desajustadas, lo que se traduce en comportamientos ansiosos.
De esta manera, cuando se trabaja con perros que presentan ansiedad por separación u otros problemas emocionales, cada vez se presta más atención a factores como la dieta y la salud intestinal. Aunque estos elementos no son una solución por sí mismos, sí pueden influir en la eficacia del trabajo conductual.
Los expertos insisten en que mejorar la alimentación y cuidar la microbiota puede ayudar al perro a estar más receptivo y tranquilo. Esto facilita su adaptación a los procesos de aprendizaje y entrenamiento.
Alimentación y entreno
Míllara explica que el abordaje de la ansiedad canina debe ser integral. El entrenamiento estructurado sigue siendo la base para tratar problemas de comportamiento. Sin embargo, se complementa con ajustes en la alimentación y en el estilo de vida del animal.
Se debe prestar atención a pequeños cambios, como introducir una dieta más equilibrada o revisar rutinas que afectan al bienestar digestivo. Esto puede marcar una diferencia significativa en la forma en que el perro gestiona el estrés. No se trata de una cura milagrosa, sino de un apoyo que refuerza el proceso educativo.
Los especialistas subrayan que entender al perro desde una perspectiva global (física, emocional y conductual) permite acompañarlo mejor y aumentar sus niveles de seguridad y calma.
Concienciación
El mensaje busca concienciar a los dueños sobre la importancia de mirar más allá del comportamiento visible del animal. La divulgación en redes sociales se ha convertido en una herramienta clave para acercar este tipo de conocimientos al público general.
Canmigos anima a los dueños de perros a informarse y formarse sobre cómo reducir el estrés de sus mascotas mediante métodos respetuosos y basados en la evidencia. La combinación de entrenamiento, hábitos saludables y atención a la microbiota puede contribuir a mejorar notablemente la calidad de vida de los animales.