Esta pregunta surge con frecuencia en el entorno laboral: ¿puede una empresa prohibir a sus trabajadores salir a fumar durante la jornada? La respuesta no es un sí o un no rotundo, sino que depende de cómo se produzcan esas salidas y de sus consecuencias en la organización del trabajo.
Así lo explica Juanma Llorente, abogado especializado en derecho laboral y divulgador en redes sociales, donde informa a la ciudadanía sobre sus derechos y obligaciones dentro de la empresa. En uno de sus vídeos más recientes en TikTok, el letrado aclara una duda habitual entre trabajadores y empresarios. ¿Existe un derecho de los trabajadores a salir a fumar?
“El problema no es que fumes”, señala Llorente, “el problema es que estés constantemente cada diez o quince minutos saliendo de tu puesto”. En ese caso, según el abogado, es cuando la empresa sí puede intervenir.
Cuando las salidas repercuten en el trabajo
Según explica el abogado, una empresa puede limitar o sancionar conductas que interrumpan la jornada laboral. Esto ocurre cuando las pausas para salir a fumar afectan al funcionamiento del servicio.
“Si cada poco tiempo abandonas tu puesto, eso corta la progresión de la jornada laboral”, explica. En determinados trabajos, esta situación puede ser especialmente problemática.
Llorente pone ejemplos de puestos imprescindibles para el correcto funcionamiento de una empresa. Un trabajador que debe estar presente de forma continua no puede ausentarse de manera constante sin generar una alteración significativa del flujo de trabajo. “Altera la lógica de la empresa e impide que funcione con normalidad”, afirma. Un caso claro sería el de una persona responsable de atender al público. Si ese puesto queda vacío de forma reiterada, la ausencia en el servicio lo dificulta. Asimismo, también puede ocurrir en trabajos de producción o atención telefónica.
En estos casos, la empresa puede considerar que las salidas son desproporcionadas y aplicar medidas sancionadoras. No se trata tanto de la prohibición de fumar en sí, sino de evitar interrupciones constantes que afecten al trabajo y a otros compañeros.
El derecho al descanso
La situación cambia por completo cuando se habla del tiempo de descanso legal. Aquí la empresa no puede imponer límites sobre qué hace el trabajador con ese tiempo. En jornadas de más de seis horas, la ley reconoce un descanso mínimo. Si ese descanso es de quince minutos, ese tiempo pertenece al trabajador.
“Durante tu descanso puedes hacer lo que quieras”, explica Llorente. “Si quieres irte a fumar, vas. Si prefieres tomarte un bocadillo o dar un paseo, también”.
En este contexto, la empresa no puede prohibir que el trabajador salga del centro de trabajo. Tampoco puede imponer qué actividad realizar durante ese tiempo. Incluso si el trabajador se aleja del entorno laboral, la empresa no tiene capacidad para sancionarlo por ello, siempre que se respete el tiempo establecido y se regrese al puesto al finalizar el descanso.
La diferencia, por tanto, no está en el acto de fumar, sino en el momento en el que se hace. No es lo mismo interrumpir repetidamente la jornada que utilizar un descanso reconocido por la ley.