Muchos expertos sugieren que la frialdad del hijo cuando el padre envejece no es necesariamente falta de gratitud, sino el reflejo de una relación marcada por la distancia emocional del pasado, donde el hijo simplemente replica el modelo de afecto que recibió durante su crianza.
Esta evolución constante explica por qué el desarrollo humano no es un proceso estático, sino un sistema dinámico donde las experiencias afectivas de la infancia actúan como cimientos biológicos y psicológicos que determinan la salud mental y la capacidad de respuesta ante el estrés en la etapa adulta.
Así, la psicóloga Silvia Severino, conocida en redes sociales por la viralidad de sus vídeos cortos en la plataforma de Tiktok (@silviaseverinopsico), explica la manera (a menudo) fría en que los hijos tratan a los padres cuando estos los requieren para su ayuda. Esto es, según ella, por el trato que recibieron cuando ellos mismos necesitaban esa ayuda.
“Cuando un hijo crece y toma distancia, no siempre es frialdad”
La psicóloga argumenta que “la idea cambia por completo la manera en que miramos las relaciones entre padres e hijos”. Así, añade, que “cuando un hijo crece y toma distancia, no siempre es frialdad ni falta de gratitud”. Al contrario, muchas veces la actitud distante se basa en “la repetición del tipo de amor que aprendió en la infancia”.
Un adulto se aprende a proteger cuando de niño no se siente visto, escuchado o contenido. “Y esa distancia que duele no es venganza, es supervivencia emocional”, explica. Para su remedio, más que hacer reclamos o reproches, recomienda “mirar hacia atrás con humildad”.
Así, hace dos preguntas que todo padre debería hacerse cuando empieza a reconocer estas formas de actuar en el hijo: “¿Cómo se habrá sentido cuando dependía de mí?” y “¿Se sintió seguro, valorado o libre de ser quien era durante la infancia?”. Una vez encontrada la respuesta a estos dos interrogantes fundamentales para entender el vínculo y su historia, “se sana y cambia”. La especialista explica que “el amor deja de moverse desde la culpa y empieza a fluir desde la conciencia”.
La evolución del vínculo padre-hijo
Evidentemente, la relación arranca con el nacimiento, aunque los padres tienen en mente al hijo y lo incorporan en su rutina durante el embarazo. Para entender lo anterior, primero hay que conocer los procesos que conlleva esa relación. Según los diferentes estudios existen 4 etapas:
- La primera infancia (0-3 años) donde se forma el apego,
- Entre los 3 y 12 años es una fase de exploración de los niños donde buscan autonomía,
- La adolescencia es un proceso clave para la independencia y
- En la adultez (donde suceden los problemas de relación mencionados por la psicóloga) es la de mayor igualdad y donde se invierten los roles
Numerosos especialistas en salud mental explican que entender que los hechos del pasado y durante la infancia afectan a la adultez es clave para, desde la humildad y asumiendo errores, poder sanar la relación afectiva en los conflictos familiares, vital para ambas partes y su tranquilidad.