Un nuevo episodio protagonizado por el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, volvió a sacudir las redes sociales y los titulares de medios nacionales. Esta vez, apareció en un vídeo sumergiéndose en las aguas termales del Muiño junto a su concejala de Festejos, Turismo, Igualdad, Política Social y Termalismo, Noa Rouco Ferreira. La escena, más que una imagen veraniega, tuvo un mensaje político directo: desafiar la recomendación de la Xunta de Galicia que desaconseja el baño en estas instalaciones no catalogadas oficialmente.
La grabación muestra a Jácome en bañador, con su habitual micrófono de petaca visible sobre el pecho, contando regresivamente hasta zambullirse junto a Rouco en las termas. La acción fue presentada como una reivindicación de las aguas termales del municipio, que según la Xunta no cumplen con los requisitos administrativos para ser consideradas zonas de baño autorizadas. Lejos de quedarse en un simple gesto simbólico, el vídeo fue ampliamente difundido a través de sus redes sociales oficiales y volvió a confirmar el estilo performativo que el alcalde cultiva desde el inicio de su mandato.
Una concejala desconocida que salta al foco mediático
Noa Rouco, por su parte, se convirtió en la figura inesperada del día. La joven concejala, de 30 años, no había protagonizado titulares nacionales hasta ahora. Natural de Ourense, es graduada en Turismo por la Universidad de Vigo y asumió el cargo en junio de 2023, tras la renuncia de dos ediles anteriores de Democracia Ourensana, el partido de Jácome. Desde entonces, se encarga de varias áreas municipales, incluyendo las fiestas, la igualdad, la cultura y las políticas sociales, además de la gestión del termalismo.
Pese a su discreción habitual, Rouco ha impulsado diversas campañas culturales y sociales desde su llegada al consistorio, con actividades como festivales temáticos, talleres y eventos participativos para distintos colectivos. Su estilo ha sido hasta ahora más técnico que mediático, aunque su aparición en el vídeo junto a Jácome ha cambiado eso de golpe. En la grabación, su actitud silenciosa sin hablar ni gesticular demasiado, ha generado comentarios divididos en redes: desde quienes critican su papel de cómplice hasta quienes destacan su profesionalismo por no caer en excentricidades verbales.
La disputa por el uso de las termas
El contexto del vídeo no es un motivo menor. Desde hace meses, la Xunta desaconseja el uso recreativo de las Termas do Muíño y otras similares por no contar con autorización administrativa. El Ayuntamiento, sin embargo, defiende que se trata de una medida excesiva y que las aguas se someten a controles periódicos que garantizan su seguridad. Según el propio Jácome, la normativa autonómica actual es “burocrática” y no responde a problemas reales de salud pública.
Este baño grabado y compartido por el propio alcalde es interpretado como una forma de escenificar su rechazo a lo que considera una normativa absurda. En declaraciones posteriores, insistió en que “esto es como bañarse en un arroyo en el monte” y acusó a la Xunta de obstaculizar el uso de un recurso termal tradicionalmente accesible para los ciudadanos. La comparación con el célebre baño de Manuel Fraga en Palomares, usado como gesto político en su época, no tardó en aparecer.
Con este vídeo, Gonzalo Pérez Jácome vuelve a acaparar la atención pública con una puesta en escena que combina provocación, humor y desafío institucional. Junto a él, Noa Rouco pasa de ser una figura desconocida a una figura reconocida por millones, aunque sin haber pronunciado una sola frase. La política de Ourense, como las termas donde se grabó el vídeo, sigue caliente.