Pagar para que te hagan el TFG: las universidades se enfrentan al auge de las empresas dedicadas a la compraventa de trabajos universitarios

Los precios varían en función de las hojas reclamadas, la dificultad de la carrera y la fecha de entrega

El negocio de los TFG está en auge. (Imagen Composición Infobae)

Llega el verano y con él la recta final del curso para las universidades españolas. Los estudiantes acuden a clase para ultimar las dudas referentes a los exámenes; sin embargo, cuando uno se encuentra a las puertas de finalizar la carrera y tiene que entregar el Trabajo de Fin de Grado (TFG), la preocupación es otra.

En los últimos años, la compra de TFG se ha convertido en una práctica extendida entre los jóvenes universitarios en España. Tanto es así que la existencia de empresas especializadas que ofrecen este servicio se ha incrementado de manera considerable.

Estos negocios ofrecen la elaboración de estos trabajos a cambio de unas tarifas que varían según la complejidad o el área de estudio, yendo desde los 80 euros para los trabajos más sencillos hasta alcanzar varios miles de euros para los proyectos más complejos, como los de ingeniería, que requieren planos y presupuestos detallados.

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No obstante, las empresas del sector aclaran que “el precio lo fijamos en función de la dificultad que entrañe el encargo, de su extensión, así como de la fecha de entrega solicitada”, afirma la página web de una de estas compañías, que pidió el anonimato. Es decir, se ajustan al estudiante. Además, ofrecen servicios adicionales de presentaciones de PowerPoint por 50 euros.

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¿Es legal contratar estos servicios?

La legalidad de estas prácticas es un tema de debate entre universitarios, profesores, universidades y empresas. Aunque no existe una ley específica que prohíba la compra de TFG, las universidades han implementado medidas cada vez mejores para combatir el plagio y la suplantación de identidad.

Es más, existen casos particulares donde se han detectado trabajos comprados por solo 18 euros, como en la Universidad de Granada, según publicó El País, lo que puede llevar a la expulsión del estudiante durante tres años. Sin embargo, las empresas que ofrecen estos servicios argumentan que su actividad es “alegal” y que depende de la ética y moral de cada persona.

En este sentido, las empresas han aprovechado la falta de recursos y control de las universidades, comercializando un producto donde muchos de los alumnos encuentran dificultades, ya sea por falta de conocimientos o de tiempo, sobre todo en épocas de exámenes.

¿Quiénes hacen estos trabajos?

No obstante, las empresas que realizan los TFG también aseguran que están hechos “por una persona experta en el tema, y con la profesionalidad suficiente como para emprenderlo”. Incluso, muchas veces son los propios profesores universitarios quienes están detrás de la redacción de estos trabajos, que buscan ganarse un sueldo extra.

Del mismo modo, estas empresas también garantizan la confidencialidad y la originalidad de los TFG mediante informes antiplagio. “Nos aseguramos de que tu pedido se realice de acuerdo a las instrucciones y pautas establecidas, de manera original (sin plagios ni sorpresas, utilizamos Turnitin) y te llegará en el plazo acordado”, añade la página web de una de estas compañías.

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¿Afecta a la inserción laboral?

El auge de la inteligencia artificial ha influido en este mercado, ya que algunos estudiantes utilizan estas herramientas para elaborar estos trabajos. Sin embargo, las universidades han desarrollado sistemas para detectar el uso de la IA, lo que ha llevado a la demanda de TFG hechos por humanos.

Así, el crecimiento de este mercado responde a una presión de los estudiantes por finalizar sus estudios, quienes recurren a estos servicios por falta de tiempo, apoyo o dificultades. Según una empresa del sector, “encargar el TFG a una empresa cualificada merece la pena, ya que se ahorra tiempo y se evita retrasos en la titulación, lo que puede afectar la inserción laboral”.

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