Agregar Infobae enGoogle

Qué significa si me cuesta mucho tomar decisiones, según la psicología

La causa principal de este problema puede ser una autoestima baja

Una mujer indecisa. (AdobeStock)

Elegir algo significa renunciar a otra cosa. Tomar decisiones no siempre es una tarea fácil, puesto que nos expone a encrucijadas a menudo difíciles de resolver. Sentir cierta angustia ante este fenómeno tan humano es completamente natural, aunque para algunas personas esto se acentúa porque no son capaces de tomar ninguna decisión.

Ya sea para escoger qué carrera estudiar, aceptar una oferta laboral o decidir qué rumbo seguir en la vida personal, algunas personas sienten un profundo bloqueo a la hora de elegir. Esta dificultad va más allá de la indecisión común y está relacionada con una serie de factores psicológicos que se entrelazan de manera compleja, tal y como explican los profesionales del centro de psicología Sens de Madrid.

El peso del perfeccionismo

Una de las raíces más comunes de esta parálisis es el perfeccionismo. Para muchas personas, tomar una decisión significa encontrar “la opción perfecta”, la que no traerá errores ni arrepentimientos. Esta búsqueda, sin embargo, suele ser ilusoria. La psicología ha demostrado que los perfeccionistas tienden a sobreanalizar cada escenario posible, anticipando consecuencias negativas aún en las decisiones más simples.

El perfeccionismo puede inmovilizar, porque cada alternativa es medida con una vara ideal que ninguna opción real puede alcanzar. Así, el perfeccionista no busca solo una buena decisión, sino la mejor.

Esperar el momento ideal

Ligado al perfeccionismo se encuentra otro patrón frecuente en aquellas personas incapaces de decidir: la espera de las condiciones ideales. Algunas personas aplazan decisiones importantes bajo la premisa de que aún “no es el momento adecuado”. Si bien en ocasiones conviene esperar, cuando esta actitud se vuelve crónica, puede traducirse en una vida marcada por la postergación.

La búsqueda de un “contexto perfecto” en el que no haya riesgos ni dudas es una estrategia de evasión. De hecho, este patrón suele esconder un miedo más profundo: el de enfrentarse a las consecuencias de una elección. Así, el individuo queda atrapado en una especie de espera indefinida que le impide avanzar.

Miedo a asumir responsabilidades

El temor a cargar con la responsabilidad de una decisión es otra de las causas clave. Tomar una decisión implica aceptar que uno es el autor de sus actos, y eso puede ser angustiante si las consecuencias no son las esperadas. En este marco, decidir se convierte en una carga emocional, no solo porque hay que elegir, sino porque hay que responder por los resultados.

Este miedo puede estar relacionado con experiencias pasadas en las que una decisión llevó a un resultado negativo o fue juzgada duramente por otros. El temor a equivocarse o a no estar a la altura de las expectativas lleva a muchas personas a delegar decisiones importantes o a evitarlas por completo.

Culpa anticipada

El miedo a sentir culpa también opera como freno decisorio. Algunas personas imaginan, antes de decidir, el arrepentimiento que podrían experimentar si las cosas salen mal. Este fenómeno se conoce como “culpa anticipatoria”, y lleva a evitar la elección para evitar también el sufrimiento emocional que podría venir después.

La paradoja es que, al no decidir, estas personas suelen terminar sintiéndose igual de culpables, o incluso más, por no haber actuado a tiempo. Como en un círculo vicioso, el temor a la culpa alimenta la inacción, y la inacción refuerza el sentimiento de inutilidad.

¿Puede la genética determinar tu salud mental? Un gen define cómo respondemos ante el estrés.

El origen, una baja autoestima

En el fondo de todos estos factores suele habitar un denominador común: una autoestima baja. Quienes dudan constantemente de su valor personal tienden a desconfiar también de su capacidad para decidir correctamente. Algunas frases internas como “seguro me equivoco”, “yo no soy bueno para esto” o “mejor que lo decida otro” son frecuentes en estos casos.

La falta de confianza en el propio juicio hace que incluso decisiones simples se tornen abrumadoras. Esta inseguridad se retroalimenta con cada oportunidad perdida, cada decisión aplazada o delegada, lo que contribuye a erosionar aún más la autoestima.

Más Noticias

Condenan a un farmacéutico a pagar 34.667 euros a su exmujer por haber tenido que dejar su carrera para cuidar a sus hijos mellizos

La Audiencia de Madrid mantiene la custodia materna y fija una noche semanal de visitas con el padre

El pueblo que murió con su último vecino y resucitó con ‘La bola negra’: Castil de Carrias, de tener un solo habitante durante 19 años a ser escenario de Los Javis

Este pueblo de la España despoblada situado en Burgos tuvo entre 1975 y 1994 un único habitante: Florentino González Sáez

Una experta en marca personal analiza cómo han llevado Los Javis trabajar en ‘La Bola Negra’ después de la ruptura: “La conversación vuelve una y otra vez al trabajo”

Ana Jiménez ha compartido con ‘Infobae’ cómo ha sido la posición de Ambrossi y Calvo durante la promoción de su última película

Se casó con un argentino y diez años después la Justicia le confirma que su matrimonio es de separación de bienes: se basa en una ley valenciana de 2007 ahora inconstitucional

Entre España y Argentina rige un convenio bilateral de 1969 que permite a los ciudadanos de un país conservar su nacionalidad de origen al adquirir la del otro. Quienes se acogen a este beneficio de doble nacionalidad quedan sujetos a las leyes del país cuya nacionalidad obtuvieron más recientemente

Ceuta fija el coste del traslado de los menores a la Península: 50 euros si van en barco, 21 euros por kilómetro de taxi y 25 euros por media hora de avión

La ciudad autónoma solo tiene 29 plazas y ya se han filiado 2.383 menores, que tienen que ser trasladados ahora al resto de las Comunidades. Ceuta ha licitado ya con una agencia de viajes estos traslados