Un empresario invierte 1 millón de euros en restaurar una antigua granja, el pueblo pone un E. Leclerc y ahora la atraviesa una carretera: “Nadie quiere escucharme”

Un camino rural apenas transitado es hoy una vía que hasta recomiendan los GPS. Su sueño es ahora una pesadilla

Guardar
La Crémade
La Crémade, de Philippe Quillé, y la carretera que la atraviesa en Castres, Francia.

Philippe Quillé, un empresario originario de Haute-Savoie, Francia, adquirió en 2009 una antigua granja en la bella localidad de Castres, al sur de Francia, con el sueño de convertirlo en un alojamiento de lujo y lugar para organizar eventos. Rodeado de cuatro hectáreas y con un magnífico palomar, el proyecto era prometedor. Sin embargo, lo que en principio era un camino rural que cruzaba su propiedad se ha convertido, con el paso del tiempo, en una vía de tránsito cada vez más congestionada. Está desesperado.

La propiedad de Quillé, La Crémade, ha sufrido un cambio drástico desde su adquisición. En su primer planteamiento, el objetivo era rehabilitar, comenzando por el tejado y adecuando el interior. A lo largo de los años, el empresario ha invertido cerca de un millón de euros. Ahora está viviendo una pesadilla porque el camino que servía de acceso a unos pocos vehículos de habitantes de la zona hoy es usado por muchos: conecta con las carreteras de Lavaur y Lautrec y pasa por el centro comercial E. Leclerc, a un kilómetro exacto.

También puedes seguirnos en nuestro canal de WhatsApp y en Facebook

“Ya no es un camino rural, es una carretera”, lamenta Quillé, entrevistado por el periódico La Dépêche du Midi, que da información detallada. Por el camino, estrecho y sinuoso, es utilizado por más de 300 coches los sábados, según sus estimaciones, y la circulación de camiones se ha incrementado, lo que ha causado varios incidentes, como la caída de vehículos en los arcenes. De hecho, el hombre ha tenido que reforzar un muro después de que un camión provocara un deslizamiento de tierra.

La Crémade
La Crémade, de Philippe Quillé, y la carretera que la atraviesa en Castres, Francia.

Los GPS recomiendan el camino

La situación se ha agravado hasta el punto de que los sistemas de navegación GPS incluyen esta ruta como una vía alternativa para evitar el tráfico en otras áreas. Según Quillé, el aumento del tráfico ha dividido su terreno en dos, dejando inutilizable una parte del proyecto de su vida. El terreno, antes ideal para el desarrollo de su alojamiento turístico, ahora está aislado por la saturación vial, lo que le impide utilizarlo para las actividades que había planeado.

El problema afecta incluso a la mujer del anterior propietario, que vive en una parte de la finca. A sus 91 años, no se atreve a salir al jardín de su casa. Le resulta imposible transitar por allí con seguridad.

Quillé, que incluso pensó en vender la propiedad, desvela La Dépêche du Midi, se encontró con que los posibles compradores no dudaron en señalar el problema del tráfico, lo que hizo que la venta fuera inviable. Agobiado por la situación, decidió buscar una solución a través del diálogo con las autoridades locales, sin éxito.

El impresionante castillo medieval enclavado a 800 metros de altura que es uno de los más grandes de Francia.

Dispuesto a ceder por un euro

El empresario ha intentado varias veces hablar con el municipio, especialmente porque en el plano catastral, este camino no figura como una vía oficial, al terminar en los límites de su propiedad. En su intento de encontrar una solución amistosa, ha propuesto incluso ceder una pequeña parcela de su terreno por el precio simbólico de un euro, con la condición de que se desvíe la ruta para que pase por el exterior de su propiedad y no la atraviese.

Pero sus esfuerzos han sido infructuosos, ya que las autoridades locales no han mostrado disposición para recibirle. “Nadie quiere escucharme en el ayuntamiento”, se queja Quillé, quien ha sido informado de que cualquier desvío tendría que correr por su cuenta, de su bolsillo.

El alcalde de Castres, Pascal Bugis, ha explicado que no se puede financiar un desvío de la ruta con fondos públicos ya que, aunque atraviesa una propiedad privada, un camino rural sigue siendo de uso público. Bugis reconoce, sin embargo, que la creación del centro comercial E. Leclerc en 2011 y la expansión urbana en la zona han incrementado significativamente el tráfico en esa ruta.

A pesar de los esfuerzos por calmar el tránsito mediante la instalación de reductores de velocidad, Bugis subraya que la única solución viable sería el desclasificar este camino, lo cual implicaría una consulta pública y la aprobación por parte del consejo municipal. Posteriormente, Quillé tendría que comprar la vía si desea controlar su uso.