
En el país de las 40.000 heladerías (en Italia hay unas 39.000, según datos del sector), el papa Francisco también tiene su favorita. Y contra todo pronóstico, no es italiana, sino argentina.
Sus dueños han recibido a Infobae en Roma y han explicado como consiguieron convertirse en la heladería favorita del pontífice, que lleva hospitalizado desde el pasado 14 de febrero y al que le desean que se recupere pronto. “Aquí le estamos esperando, le mandamos un fuerte abrazo”, afirma el dueño de la heladería, Sebastián Padrón.
¿Cómo consigue una heladería convertirse en la favorita del papa? Sebastián explica cómo se dieron a conocer a Francisco, y fue de la forma más natural: cuando abrieron, le quisieron llevar el helado al pontífice para que lo probara. Y tuvieron suerte. “Abrimos esta heladería con mi señora en el 2018, y apenas abrimos, quisimos llevarle el helado a Francisco. Se lo llevamos, lo probó, le gustó y se volvió un cliente nuestro. Empezó a comprarnos el helado y empezamos a tener un trato. Siempre con algún intermediario”, aclara.

La heladería Padrón está muy cerca de la Santa Sede, a 15 minutos andando de la plaza de San Pedro. Es un lugar pequeño y agradable, con una terraza amplia con árboles y sombra en la que descansar del bullicio romano, y venden obviamente helados, pero también algunos otros productos argentinos.
Sebastián, originario de La Plata, del barrio de Los Hornos, también nos revela lo que muchos podían suponer: uno de los sabores favorito del papa argentino es el dulce de leche.
“Él siempre nos encarga dulce de leche, helado de limón y helado de mango”, detalla Sebastián.
Cuando el papa Francisco quiere un helado, algún empleado del Vaticano se lo encarga y lo vienen a buscar, aunque algunas veces también se lo lleva personalmente Sebastián a su residencia en Santa Marta.
Y no son pocas veces. Sebastián cuenta que hace 9 años que periódicamente el Vaticano les encarga helados: “Cada 15-20 días nos ordenan y se lo llevamos”. La tradición italiana del helado está muy arraigada y hay muchos italianos que quedan a tomar un helado por la tarde, en cualquier época del año. Ahora sabemos que el papa también la sigue, aunque “no es solo para él, sabemos que compra y comparte también”.
Una heladería argentina en Roma
Sebastián aprendió en Argentina a hacer helado y llegó a Italia en 2002, pero explica que no fue fácil montar y sacar adelante su negocio en Italia, que es “la cuna de la heladería”. Sin embargo, aquí está, aprovisionando de helados al papa Francisco: “No nos podemos quejar, no nos va mal”.
“Vienen muchos argentinos, muchos italianos, y como estamos muy cerca del Vaticano viene mucho turismo. Además, mucha gente sabe que le vendemos el helado al papa y vienen a querer probar el helado que come el Santo Padre”, añade.
En la pared, Sebastián ha colgado la carta que le escribió el papa de su puño y letra agradeciéndole sus servicios y pidiéndole que rezara por él, un mensaje que ahora se lee con más emoción que nunca por su delicado estado de salud y la lucha que libra desde el décimo piso del hospital Gemelli de Roma.
“Sr. Sebastián Padrón. Un cordial saludo y muchas gracias. Por favor, no se olvide de rezar por mí. Que Jesús le bendiga y la Virgen Santa lo cuide. Fraternalmente, Francisco”.
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