
Empezar a vivir después de la jubilación. Muchas personas esperan con ilusión el momento de colgar las botas en sus respectivos empleos. Romper con la atadura de un horario y unas obligaciones para poder dedicarse a lo que uno más desea. Hay quien alcanza el final de su etapa laboral en plenas condiciones físicas, mientras que otros arrastran más problemas. Además, siguen existiendo lazos familiares que vinculan a muchos a un lugar o una rutina.
Una pareja de estadounidenses ha superado todos estos obstáculos y ha logrado lo que muchas personas desearían para esta etapa de su vida. Debbie y Michael tomaron una decisión radical. Decidieron vender su casa e invertir lo ganado y ahorrado en viajar alrededor del mundo. Esto no ha sido sencillo y seguramente tampoco sea lo , pero ellos se lanzaron con valentía.
Hace una década que iniciaron esta aventura y decidieron ser dos jubilados de Seattle que decidieron apostar todo por conocer mundo. Desde entonces, cuentan con una trayectoria que les ha llevado a 85 países diferentes y a todo tipo de culturas. Desde viajes por Europa, con Francia o Italia, a conocer el Caribe en Cuba o apostar por países menos comunes, como Kazajistán. Tras asumir este riesgo y conseguir lo que querían, 10 años después aseguran no arrepentirse en absoluto de aquella decisión.
¿Cómo vivir sin un hogar?
Planifican cada viaje con un mes de antelación. Esto les permite una cuidadosa organización y un gran orden en su presupuesto. Vivir la aventura no tiene por qué ir atada de descontrol. Durante estos años, la pareja ha adoptado un estilo nómada que se basa en el alquiler de viviendas en Airbnb. Pagan una media de 78 euros por noche, lo que les permite flexibilidad económica en sus viajes.
Suelen optar por permanecer durante periodos relativamente largos en cada país. Quieren conocer muchos lugares, pero hacerlo en profundidad y sin perder detalle. Esto también favorece el control y evita el estrés de la prisa que conllevan muchos viajes muy seguidos.
Para permitirse tantos viajes, asumen la estancia como si de una vida habitual se tratase. Cocinan su propia comida, evitando los elevados gastos de los restaurantes. Limpian y lavan su ropa. Convierten su casa o apartamento de ese periodo en su hogar. Además de descubrir nuevos sitios, disfrutan de la comodidad del alojamiento. Les resulta más íntimo y gratificante que elegir una habitación de hotel.
Un cambio de perspectiva
Este nuevo ritmo y estilo de vida dio un vuelco a esta pareja. Debbie y Michael se encontraban en la estabilidad de un matrimonio mayor, que parece tener la vida resuelta y con sus metas cumplidas. Sin embargo, la decisión de conocer mundo les ha dado mayor vitalidad, flexibilidad, confianza o capacidad de adaptación.
Seattle se ha convertido en el lugar de sus seres queridos. Regresan una vez al año para disfrutar de su compañía. Pero, una vez han terminado una corta estancia, vuelven a la aventura. Planifican, organizan y se embarcan en nuevo vuelo para añadir otro sello a su pasaporte. Una jubilación llena de estímulos, anécdotas y vivencias.
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