La extrema derecha vive su mejor momento en la carrera a las elecciones al Parlamento europeo

Los partidos ultra aumentan su popularidad en Europa y las encuestas electorales les dan como favoritos en cuatro países de la Unión: Austria, Francia, Italia y Países Bajos

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La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, en un mitin de a Fratelli d'Italia, en Pescara, Italia, a 28 de abril de 2024. (REUTERS/Remo Casilli)
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, en un mitin de a Fratelli d'Italia, en Pescara, Italia, a 28 de abril de 2024. (REUTERS/Remo Casilli)

“Estamos siendo retados por populistas, nacionalistas y demagogos, de extrema izquierda y extrema derecha”, advirtió la presidenta de la Comisión Europea y líder de los populares europeos, Úrsula Von der Leyen, en una intervención en el Congreso de los populares. Ahora, la misma que situó a su partido como “un muro de contención contra los extremismos” les abre la puerta a un sector de ellos para pactar en las elecciones Europeas que se celebrarán del 6 al 9 de junio.

Von der Leyen, de nuevo aspirante a la presidencia y favorita en las encuestas, ya ha adelantado que no pactará con la agrupación Identidad y Democracia, a la que pertenecen los ultras Mateo Salvini (Lega), Alternativa por Alemania, o Marine Le Pen en Francia. En parte, por las repetidas acusaciones que recaen sobre sus dirigentes sobre la influencia del Kremlin y China.

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Sin embargo, abre un espacio en el cordón sanitario para el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (en sus siglas ECR), un conglomerado de partidos de derecha y ultraderecha euroescépticos al que podemos situar al español Vox; al partido de Meloni, Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia, en castellano); o al PiS Polaco de Jaroslaw Kaczynski. “Dependerá mucho de la composición del Parlamento y de quién forme parte de cada grupo”, fueron sus palabras en el primer debate electoral celebrado el pasado lunes en Maastrich.

Las palabras de Von der Leyen han provocado un terremoto político que ha chocado frontalmente con el Partido de los Socialistas Europeos (PSE), quienes han afirmado que si pactan con ECR el próximo 9 de junio, no revalidarán su coalición con lo populares, después de 70 años de alianza. De cruzar esta línea roja que sitúan los socialistas, estaría en peligro no solo su renovación como presidenta, sino que haría temblar la estabilidad de las decisiones en la Unión al estar expuesta a un bloqueo político.

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No es la primera vez que la presidenta de la Comisión tiende la mano a alguno de estos partidos ultraderechistas. Precisamente, con Meloni ya ha mostrado proximidad en lo relacionado con la política migratoria en la Unión, uno de los principales desafíos que afronta el bloque.

Estas elecciones al Parlamento europeo serán diferentes. No serán ganadas por proyectos a largo plazo, sino por la política del miedo, ya sea a la guerra o a la crisis migratoria que asola a la Unión. Y aquí los extremismos juegan en casa.

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Las encuestas adelantan el impulso en las urnas

Ya han cosechado victorias electorales en Italia o Hungría, donde ahora gobiernan los Meloni y Orbán, y ya asomaron la cabeza en Francia, Países Bajos o Alemania -sin olvidar que estuvieron en el poder en Polonia-. La extrema derecha quiere seguir creciendo en Europa y las encuestas preelectorales les dan como favoritos en cuatro países de la Unión: Austria, Francia, Italia y Países Bajos.

La encuesta elaborada por Politico publicada este mes adelanta que los populares saldrían como primera fuerza con 175 eurodiputados por los 138 que conseguirían los socialdemócratas. Renew Group, la tercera fuerza centrista principal, ocuparía la tercera plaza con 83 eurodiputados, a la par que Identidad y Democracia, que ganaría 40 asientos respecto a las anteriores elecciones. ECR sería la quinta fuerza con 76 miembros. Los nuevos partidos no afiliados obtendrían y los verdes obtendrían hasta 43 asientos, respectivamente, confirmando los segundos un resultado mucho peor que en 2019. Finalmente, la Izquierda (GUE/NGL) obtendría 34 parlamentarios.

Otra encuesta emitida por el Consejo Europeo de Relaciones exteriores adelanta que los grupos ECR e ID juntos podrían representar el 25% de los eurodiputados y tendrían más escaños combinados que los populares y socialistas -individualmente- por primera vez en la historia.

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La campaña del miedo y el desgaste de los partidos tradicionales

“He decidido salir al campo para liderar las listas de Hermanos de Italia en todas las circunscripciones”, declaró el pasado mes de abril la candidata por Hermanos de Italia, Giorgia Meloni. La dirigente italiana se ha mostrado como una de las voces más críticas con la Unión, pero, inmersa ahora en un lavado de imagen en los últimos meses, su estrategia está enfocada en agrupar las fuerzas del centro de derecha para luchar contra la izquierda, además de abogar por una política migratoria mucho más estricta, algo que ha sido visto con buenos ojos por los populares europeos. El caso de que un dirigente nacional en Italia se presente a comicios europeos no es nuevo, ya lo hicieron expresidentes como Berlusconi y Mateo Renzi.

La ola ultraderechista también llega a su vecino Austria. Allí, el partido FPÖ, liderado por Harald Vilimsky, se posiciona también como la primera fuerza en la república alpina en todos los sondeos, especialmente después de conseguir gobernar en coalición con los conservadores en las elecciones locales en el Land de Baja Austria, el más poblado después de Viena, la capital. Por entonces, la campaña bautizada como La prima “Schnitzel” se fundamentó en la crítica a la igualdad de género, o la defensa a ultranza del alemán en Educación, vinculada incluso a la posibilidad de adquirir de una vivienda en el país.

El presidente del partido de extrema derecha francés Agrupación Nacional, Jordan Bardella junto a la líder Marine Le Pen, en un mitin en Marsella, Francia, 3 de marzo de 2024. REUTERS/Gonzalo fuentes
El presidente del partido de extrema derecha francés Agrupación Nacional, Jordan Bardella junto a la líder Marine Le Pen, en un mitin en Marsella, Francia, 3 de marzo de 2024. REUTERS/Gonzalo fuentes

En Francia también gana peso la ultraderecha de Marine Le Pen y su partido, Agrupación Nacional (RN), con Jordan Bardella al frente y con una campaña enfocada a un referéndum sobre la inmigración. La líder ultraderechista no esconde su voluntad por abandonar la Unión, pero sabe que una victoria en las europeas sería la antesala para las presidenciales francesas de 2027, especialmente en una contienda electoral sin Emmanuel Macron como rival.

Precisamente el candidato a las europeas y Presidente de la República Francesa está lanzado en una estrategia de militarizar la Unión Europea y una ayuda “ilimitada a Ucrania”, con incesantes llamadas alarmistas sobre una posible extensión de la guerra hacia las fronteras de la Unión, pero su desgaste es la razón principal por la que su partido centrista y proeuropeo Renacimiento está en segundo lugar en las encuestas de opinión.

En noviembre de 2022 la ultraderecha irrumpió como primera fuerza en Países Bajos de la mano del Partido de la Libertad (en sus siglas, PVV), liderado por Geert Wilders. Este carismático líder, cuyo peinado se puede asemejar al de otros exdirigentes como Boris Johnson o Dondald Trump, empleó un discurso hiperbólico contra la inmigración musulmana: “No habrá escuelas islámicas, coranes ni mezquitas” o “no habrá fronteras abiertas ni una inmigración masiva que no podamos permitirnos”, son algunos de los eslóganes empleados en su campaña. Wilders es consciente de que el miedo copará la campaña europea, y las encuestas ya le sitúan como favorito en su país.

Aparte de estos países, la extrema derecha también gana fuerza en Bulgaria, donde ya encadenan cinco elecciones desde 2021. Cansados de la inestabilidad política, el partido pro-ruso Revival se postula como favorito en los sondeos. También, ya como segunda fuerza, hace lo propio Alternativa para Alemania, que se coloca por delante incluso de los socialdemócratas del vigente canciller alemán, Olaf Schölz.

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