Pepe Baena, el artista que triunfa en redes sociales con sus bodegones: “Pinto lo que desayunan mis hijos y a la gente le recuerda a su vida”

Lienzos con galletas Dinosaurus, con magdalenas o con tortas de Inés Rosales. Sus cuadros son un viaje a la tradición popular española y un reflejo de su rutina en Cádiz. “Desde Velázquez se pinta la vida cotidiana”, dice

Guardar

Nuevo

Algunas de las pinturas más populares del catálogo viral de Pepe Baena, que ha triunfado al plasmar el típico desayuno español en sus lienzos (Cedidas por Pepe Baena)
Algunas de las pinturas más populares del catálogo viral de Pepe Baena, que ha triunfado al plasmar el típico desayuno español en sus lienzos (Cedidas por Pepe Baena)

Atiende a Infobae España de camino al colegio, pues en cuestión de media hora tiene que recoger a su hija del aula. Es su cumpleaños, pero la fecha del calendario no le impide hablar de la pasión que profesa por la pintura, un hobbie que ha mutado en un segundo trabajo para él. Pepe Baena Nieto (Cádiz, 1979) es un habitual del algoritmo artístico de X (antes Twitter) y de Instagram. Los acérrimos al arte y la pintura se han topado con muchos de sus lienzos, imágenes cotidianas de la vida española que le han convertido en un mesías contemporáneo de los bodegones.

Galletas Dinosaurus junto a un vaso de ColaCao, unos churros con chocolate que conservan su envoltorio, la inigualable suma del pescaíto frito y la cerveza o las consagradas tortas de aceite de la marca Inés Rosales. Sus lienzos son una suerte de escena almodovariana, una imagen que ha convivido en cualquier cocina española, una amalgama de elementos clásicos de la gastronomía local que han pagado su alquiler en cualquier estantería. “Empecé pintando lo típico, lo paisajes de mi ciudad, Cádiz, y muchos pescados”, afirma en una conversación telefónica con este medio. Más tarde se pasó a los retratos familiares y las figuras humanas sin dejar de lado los bodegones, su marca registrada.

Pepe estudió Imagen y Sonido y trabaja como cámara de televisión en el servicio de vídeo de la Diputación de Cádiz. Su historia no es la de un hombre que nace con una brocha y un lienzo debajo del brazo, pues comenzó a dar clases de pintura con 31 años. “Normalmente la gente lo hace desde pequeño”, apunta. La insistencia es ridícula, pues admite que, por mucho que le apasione el arte, su trabajo va primero. “La pintura es un segundo trabajo para mí, ahora mismo podría vivir de ella, pero tengo la suerte de que mi trabajo me gusta y me permite pintar”, indica. Poder compaginar ambas tareas es una de las claves del éxito de los lienzos del gaditano, que fascinan a todo tipo de generaciones en redes sociales.

“La pintura es un segundo trabajo para mí, ahora mismo podría vivir de ella, pero tengo la suerte de que mi trabajo me gusta y me permite pintar”

Te puede interesar: Judeline: “La primera vez que me subí a un escenario fue en un festival de mi pueblo en el que cantaba Leticia Sabater”

'Cádiz', óleo sobre lino, de Pepe Baena Nieto (cedida por Pepe Baena Nieto)
'Cádiz', óleo sobre lino, de Pepe Baena Nieto (cedida por Pepe Baena Nieto)

Su entrada en el mundo artístico ha sido “muy natural”. Comenzó a formarse y no tardó demasiado en vender sus primeros cuadros. Un episodio previo al furor que sus lienzos generan en redes sociales, principalmente en X (antes Twitter), un espacio que reivindica sus obras como un tratado de conservación cultural de la idiosincrasia española y, sobre todo, andaluza. En sus inicios hizo una exposición en San Fernando junto a otro pintor “y el galerista me compró la colección entera”. Un total de 25 lienzos que le confirmaron que su producto gustaba. “Desde que empecé a pintar me di cuenta del tirón”, admite sobre sus escenas al óleo.

Una situación similar le ocurrió en uno de los restaurantes predilectos de la costa gaditana. “Cuando tenía veintipocos años, todavía no había empezado a estudiar, me metí de ayudante de cocina en El Faro, que es uno de los mejores, o el mejor, restaurante que hay aquí en Cádiz”, explica. No aguantó más de un mes entre fogones, pero ahora sus obras visten las paredes del espacio gastronómico. “Quién me iba a decir a mí, cuando era pinche de cocina, que iba a acabar llenando el restaurante con mis cuadros”, dice emocionado.

'Cola cao con donuts' , óleo sobre lino (Cedida por Pepe Baena Nieto)
'Cola cao con donuts' , óleo sobre lino (Cedida por Pepe Baena Nieto)

Bodegones son amores

Las escenas cotidianas son el ingrediente del éxito de Pepe Baena. Cocinas de pared de gotelé y comidas clásicas de una gastronomía que sienta cátedra dentro y fuera del país. Abuelas que cuidan a sus nietos y servilletas sucias que conforman una alfombra en el suelo de los bares. “En la pintura española el bodegón siempre ha sido bastante importante”, indica. “Desde el tiempo de Velázquez se pinta la vida cotidiana”, apostilla.

Te puede interesar: Miqui Otero: “Claro que no es igual la miseria de posguerra que el agobio ‘millennial’, pero hay cosas que se sufren de la misma manera”

El autor de Las Meninas, Goya, Hopper, Lucian Freud... “siempre hemos pintado la vida que nos rodea”, un carácter que traspasa el lienzo y que permite a la audiencia conectar de forma casi esotérica con el cuadro. Él, sin embargo, prefiere no acarrear el peso generacional de las escenas a las que da forma con el pincel. “Pinto lo que desayunan mis niños, la gente ve esos cuadros y se siente reflejada en ellos, les recuerda a su vida, a lo que comían cuando eran pequeños”, explica. Más que un reflejo de la sociedad española y andaluza, sus lienzos más demandados, lo que él denomina “la serie del ColaCao”, son un espejo de su rutina.

'Falsa alarma' óleo sobre lino (Cedida por Pepe Baena Nieto)
'Falsa alarma' óleo sobre lino (Cedida por Pepe Baena Nieto)

Recalca que él no sabe vivir sólo de la pintura. “¿Tiene que ser un coñazo, ¿no?”, una palabra que inmediatamente sustituye en la conversación telefónica con Infobae España. No quería que sonase así, simplemente quería recalcar la “libertad” que supone para él poder escenificar aquello que le plazca en sus lienzos. “Prefiero tener mi trabajo (que le encanta) y pintar sin el estrés de tener que vender”, afirma. Los cuadros del gaditano ya forman parte de la colección permanente del MUREC (el Museo del Realismo Español Contemporáneo de Almería). En agosto tiene una exposición en Marbella y en septiembre visitará Madrid de la mano de la galería Ni Mú Arte.

“En la misma exposición vendes un cuadro a un galerista que debe de estar harto de comprar y a una persona joven que nunca había adquirido un lienzo antes”, admite. “Eso emociona mucho”, añade, testamento de que sus pinturas cuentan con el beneplácito de todo tipo de coleccionistas y de gustos. Para comprar una de sus obras, muchos clientes se ponen en contacto con Pepe a través de X e Instagram. “Se venden en internet, pero creo que es importante también verlas al natural”, dice de sus creaciones artísticas.

“En la misma exposición vendes un cuadro a un galerista que debe de estar harto de comprar y a una persona joven que nunca había adquirido un lienzo antes”

Te puede interesar: Del ‘manga’ de Hokusai al éxito de ‘One Piece’ y ‘Sailor Moon’: cómo Japón cambió la cultura global con sus dibujos

Pepe no acude a talleres ni a cursos, la mejor escuela es la contemplación en directo de los cuadros que le inspira. “La semana que viene voy a Edimburgo porque quiero ver un cuadro de Velázquez”, dice. Se trata de Vieja friendo huevos (1618), un lienzo presente en la Galería Nacional de Escocia. Siempre había pensado lo “guay” que debía ser vender una obra propia. Ahora que lo ha conseguido, su cometido es viajar para enriquecerse de la tradición.

El estudio de Pepe (cedida por Pepe Baena Nieto)
El estudio de Pepe (cedida por Pepe Baena Nieto)