Operar a un hombre con símbolos nazis: “Me han recomendado que no cuente la historia”

Una anestesista explica en TikTok el compromiso de los médicos con el juramento hipocrático: “Que veáis que hasta tenemos que operar a gente que en otras circunstancias nos hubiera querido partir la cara o cosas peores”

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Una intervención quirúrgica (Shutterstock)
Una intervención quirúrgica (Shutterstock)

“Me han recomendado que no cuente esta historia. Además, me lo han dicho bastantes veces porque me puedo meter en movidas. Pero como aquí uno no le tiene miedo a los melones, a las movidas, os la voy a contar”, así empieza su relato la médica y anestesióloga Elena Casado, conocida en TikTok como @medicilio, que ha publicado un vídeo en el que narra el día que tuvo que atender a un paciente que tenía tatuajes de simbología nazi por todo el cuerpo.

La médica explica que su motivación para contar la historia viene por una de las principales preguntas que le hacen a través de las redes sociales: “Esto viene porque me soléis preguntar si los médicos nos podemos negar a atender a un paciente”. “No, no podemos”, contesta.

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“Esta historia tiene un trasfondo un poco más cómico. Estaba yo en uno de los múltiples hospitales donde he trabajado porque he trabajado en 30.000 sitios. Una No se le caen los anillos”, empieza contando. Se encontraban en el inicio de una intervención quirúrgica, y en la sala estaban una cirujana, un cirujano, el resto del equipo y ella. Explica que el paciente al que tenían que intervenir no era “neonazi” sino que era “nazi vintage”. Su afirmación se basa en las “lindeces” que les comentaba, pero sobre todo en los tatuajes de su cuerpo: “Este señor me venía tatuado de aquí para abajo con temática nazi”.

“Cuando digo que llevaba temática nazi no es que yo lo intuía, es que me llevaba la esvástica, me llevaba la cara del señor Hitler, me llevó un montón de movidas”, comenta en el video con sorpresa y añade que “el señor aparte haciendo comentarios xenófobos, racistas, homófobos”.

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El compromiso con el juramento hipocrático

“Aquí viene la gracia -anuncia- la cirujana era ecuatoriana, pero venía la homologación y está currando y viviendo en España. El cirujano era gay y yo soy del colectivo y además soy más roja”. “Este señor nos hubiera gaseado a todos si tuviera la oportunidad”, bromea la anestesista. La situación era complicada, pero los médicos tenían que trabajar. “Lo dormí de cintura para abajo cuando ya lo tengo anestesiado de cintura para abajo, que no se podía mover, me voy al otro lado del paño verde, al lado del cirujano, y le digo ´Oye, y si ahora que lo tenemos que no puede salir corriendo, le decimos de qué palo vamos cada uno´”, cuenta entre risas y admite que no le dijeron nada, “fuimos buena gente”. Eso sí, tuvo que aguantarle durante toda la operación: “Toda la puñetera cirugía echándome los trastos y yo en plan ´Señor, cállese ya´”.

“Pero bueno, eso, que veáis que hasta tenemos que operar a gente que en otras circunstancias nos hubiera querido partir la cara o cosas peores. ¿Qué bonito es todo el juramento hipocrático, eh?”, concluye al final de su historia.