La semana en la que Ana Pontón cogió carrerilla (y votos) para acabar con la hegemonía del PP en Galicia

La candidata del BNG ha cerrado 15 días de “campaña en positivo” con la Xunta de Galicia más cerca que nunca

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La candidata del BNG, Ana Pontón, durante el mitin de cierre de campaña. (César Arxina / Europa Press)
La candidata del BNG, Ana Pontón, durante el mitin de cierre de campaña. (César Arxina / Europa Press)

Llegó el momento de ganar”. Estas son las cinco palabras que más ha repetido Ana Pontón durante la recta final de la campaña. Los gallegos eligen a su próximo presidente este domingo en las que pueden ser las elecciones autonómicas más reñidas de los últimos 15 años. Las últimas encuestas mantienen en el aire la mayoría absoluta del PP y dejan la puerta abierta a un bipartito del BNG con el PSOE. Los dos partidos podrían sumar el 51,1% de los sufragios, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La candidata de los nacionalistas está más cerca que nunca de presidir la Xunta de Galicia y ha aprovechado que los números reman a su favor para marcarse un sprint final que ha llevado a los populares a “apretar el botón del pánico”.

Este viernes, último día de campaña, Pontón arrancó la mañana rodeada de los casi cien militantes que la acompañan en las listas. El BNG convocó a todos sus candidatos en Santiago de Compostela, concretamente en la Praza de Feixóo, una casualidad que ha despertado más de una carcajada. La número uno del partido llegó enfundada en un traje color beige que la ha asistido durante toda la jornada. El reloj marcaba las 12.40 cuando sus compañeros la recibieron entre aplausos y gritos de “presidenta”; con bromas, risas y una tranquilidad apabullante. La prensa gráfica los inmortalizó a todos con sus papeletas en la mano —cada uno, la de su provincia—. Los fotógrafos se retiraron y Pontón, ya microfonada, tomó la palabra.

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La líder de los nacionalistas se mostró “profundamente orgullosa” con el trabajo realizado y puso en valor las dos últimas semanas de “campaña en positivo” que, según ella, serán cruciales para llegar tanto a los indecisos como a los “inconformistas”. La ilusión y las “ganas de cambio” se podían adivinar entre los curiosos que se acercaron al punto de encuentro. “Llegó el momento de hacer historia con la primera mujer presidenta de Galicia. Hemos tenido seis presidentes, todos hombres. Estos días he recibido un cariño que nunca antes había notado y he visto esperanza en los ojos de mucha gente. Llegó el momento de ganar”, ha reivindicado, convencida, Ana Pontón.

Ana Pontón, durante el cierre de campaña del BNG.

El buen humor se podía respirar, tanto en la sesión matinal como en el acto de cierre de campaña, que tuvo lugar pocas horas después. Los nacionalistas celebraron su último mitin en el Multiusos Fontes do Sar, también en la capital gallega. El recinto se quedó pequeño para las más de 3.000 personas que han querido pasar la noche del viernes con Ana Pontón. La líder del BNG, convencida de que puede hacer historia, ha mantenido altas las expectativas. “Esta fuerza es la que pone al PP de los nervios. Están desatados y han apretado el botón del pánico, porque saben que hay un país que los va a poner en la oposición”, ha defendido ante un auditorio que no ocultó en ningún momento su entusiasmo.

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El Bloque vendió ilusión, pero no solo estas dos últimas semanas, sino durante los dos meses que han pasado desde que Rueda anunció la convocatoria electoral. Pontón apenas hizo referencias al programa de su partido en este último baile, porque todos saben lo que hay. Los nacionalistas se controlaron para no cantar victoria antes de tiempo, pero la euforia del recinto suscitaba todo lo contrario. “El cambio es imparable”, apuntaban desde la grada. El punto álgido de la cita fue, sin duda, el abrazo entre Xosé Manuel Beiras y el que fue su sucesor en el BNG, Anxo Quintana, confrontados durante años.

El Bloque se prepara para un “resultado histórico”

El ambiente era más propio de una fiesta que de un mitin político, aunque no faltaban motivos para ello. Los nacionalistas nunca han tenido una oportunidad tan clara de arrebatarle la hegemonía al Partido Popular en Galicia. La campaña ha tenido una repercusión sin precedentes, también en el resto del país. Los candidatos del BNG aseguran haber notado “cada día más apoyo” y los últimos sondeos —también los internos— así lo corroboran. El CIS, de hecho, sitúa al partido como la segunda fuerza, con una suma de entre 24 y 31 asientos en el parlamento gallego. La formación sube casi medio punto en intención de voto con respecto al anterior sondeo, hasta alcanzar el 33,4%. En estos momentos, el partido tiene 19 diputados. “Un resultado de 24-25 ya sería histórico”, vaticinan desde la militancia.

El BNG se ha volcado en llegar a un votante transversal, poniendo el foco en asuntos como la sanidad pública, las políticas de vivienda y la tercera edad. La envergadura y el desarrollo de la campaña del Bloque han sido inversamente proporcionales al discurso de Alfonso Rueda, cada vez más “nervioso”. Los populares han tenido que sacar la artillería pesada para tratar de combatir la subida de Pontón en las encuestas. El procés, la amnistía y el fantasma del terrorismo han salido a relucir durante los últimos días de campaña. “Lo que no es PP, es ETA”, ha respondido en tono irónico la candidata de los nacionalistas, que este domingo se juega la presidencia de la Xunta de Galicia tras casi dos décadas en la oposición.

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