El Real Madrid neutraliza la catapulta del Arandina y evita la sorpresa en Copa del Rey

Los goles de Joselu, Brahim y Rodrygo clasifican a los blancos para octavos de final. El conjunto burgalés se aferró a su saque de banda para meterse en el partido. Güler debutó como jugador del Real Madrid

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Joselu celebra su gol ante la Arandina (EFE).
Joselu celebra su gol ante la Arandina (EFE).

“No es una cuestión de fuerza, sino de técnica”, describe Jorge González, más conocido como Pesca. Sin embargo, cuando uno ve su potente saque de banda, entiende que es una mezcla de las dos destrezas. El balón sale de lateral, Pesca recoge la toalla que le da un recogepelotas, seca el balón, toma carrerilla y cuelga el balón al área. No importa el lugar desde donde inicie la acción, pues la pelota siempre lleva dirección el área rival. El Juan Carlos Higuero lo sabe y sus 10.000 almas patean el suelo cada vez que el balón se marcha por el lateral y calientan sus gargantas cuando el balón está en el aire.

Sus compañeros, también conscientes de ello, se amontonan en los dominios de Kepa a la espera de salir con éxito de cualquier embrollo que pueda producirse. En más de una ocasión hubo conatos de ello, pero, finalmente, no se produjo el desenlace esperado por los burgaleses. Ni con en un saque de banda ni en el resultado global, del lado del Madrid, que dio una alegría a Aranda y evitó, con demora, uno de esos fracasos que, por su tamaño, acaban en ‘azo’. Fue en un partido tan polar como la noche. Con pleno de suplentes y canteranos, en un campo bacheado y con un juego sin brillo.

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Güler, despegue vertical y aterrizaje discreto

Ancelotti reservó a Güler el papel de Bellingham, con diferencia el más imaginativo del equipo. La primera impresión habla de un jugador muy participativo, con un área de influencia mayor de lo esperado y ganas de gustar. Gran parte del juego de ofensivo blanco pasaba por sus botas. La primera que tuvo le cayó a la diestra, su pierna mala, golpeó como pudo. La segunda, un libre directo desde su perfil menos cómodo, la estrelló en la madera. Luego le puso medio gol en la testa a Nico, que remató arriba. Fue de más a menos, como su equipo en general.

“Es un chaval muy joven, con mucha calidad al que estamos cuidando todos muy bien y nos va a ayudar”, asegura Joselu. Precisamente fue el ariete quien rompió el muro levantado por Adrián Álvarez. Brahim caracoleó y cayó dentro del área y Joselu no falló desde los once metros. Primer acierto blanco desde esa distancia en el presente curso. Dos minutos más tarde, el malagueño recogió un balón dentro del área, que él mismo había conducido, y terminó por romper la moral del Arandina, que hasta ese momento había sido inquebrantable.

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Ancelotti aprovechó para dar minutos a los menos habituales. Mario Martín y Álvaro Rodríguez se unieron a Tobias, Nico Paz y Carrillo como los canteranos vestidos de corto en Aranda de Duero. A la Arandina se le fue el santo al cielo discutiéndole a García Verdura el penalti que lo cambió todo y también le abandonaron las fuerzas. Rodrygo sentenció, por si las moscas, pero el gol en propia de Nacho llevó la alegría final al un equipo, el Arandina, que finalizó con honor su andadura copera. La Copa es esto. Terrenos de juego irregulares, hierba hasta los tobillos, gradas supletorias y méritos hasta las cejas.