Las posibilidades de exportación del S-80: estos son los países interesados en el primer submarino 100% español

Una vez entregado el S-81 Isaac Peral a la Armada, Navantia intentará concretar la primera venta internacional del sumergible

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Ceremonia de entrega del submarino S-81 Isaac Peral a la Armada, este jueves en Cartagena (Murcia). (Iñaki Gómez/MDE)
Ceremonia de entrega del submarino S-81 Isaac Peral a la Armada, este jueves en Cartagena (Murcia). (Iñaki Gómez/MDE)

Ahora que el S-81 Isaac Peral, el primer submarino de la clase S-80, ha sido entregado a la Armada, el principal objetivo de Navantia es encontrar el primer cliente internacional del sumergible made in Spain, para así dejar atrás las polémicas que han rodeado su construcción y recuperar los 3.900 millones de euros que el Gobierno ha invertido en el desarrollo de estos buques. El hecho de por fin contar con un producto en servicio en una fuerza naval facilita su promoción fuera de las fronteras de España, sin embargo concretar la primera venta al exterior sigue siendo un desafío, especialmente, por la feroz competencia que existe en el mercado internacional.

No obstante, no son pocos los países que han mostrado interés en el submarino español. Uno de ellos es la India, país al que Navantia ofrece el S-80 como el modelo ideal para su programa de adquisición de submarinos. El proyecto de la India, país inmerso en un proceso para fortalecer su flota ante la amenaza que supone China, cuenta con un presupuesto de 4.800 millones de euros, que podría ascender hasta la astronómica suma de 10.000 millones si se tiene en cuenta las tareas de mantenimiento de los buques a lo largo de 30 años. Ante lo jugoso del contrato, no sólo España está interesada en hacerse con él: Francia, Alemania, Rusia y Corea del Sur también han ofrecido su tecnología.

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Otra de las mayores oportunidades de la industria naval española también se encuentra en Asia. A finales del pasado agosto se conoció que el astillero español había presentado al Gobierno de Filipinas una oferta para suministrar dos submarinos de la clase S-80 por un valor de 1.565 millones de euros. Según informó entonces el medio filipino Inquirer, la propuesta también incluiría la formación del personal de la Armada del país y la transferencia de tecnología para operar y mantener los buques. De igual manera, supondría la construcción de una base de submarinos con su infraestructura completa y apoyo logístico en la ciudad de Ormoc.

Ceremonia de entrega del submarino S-81 Isaac Peral a la Armada, este jueves en Cartagena (Murcia). (EFE/Marcial Guillén)
Ceremonia de entrega del submarino S-81 Isaac Peral a la Armada, este jueves en Cartagena (Murcia). (EFE/Marcial Guillén)

La opción turca

Turquía es uno de los tantos clientes satisfechos con los que cuenta la industria española alrededor del mundo. En la primera mitad de este año, Ankara comenzó a operar el portaaviones TCG Anadolu, construido en territorio turco en base al diseño del LHD Juan Carlos I, desarrollado por Navantia para la Armada española. Tal ha sido el desempeño de de la embarcación que, a principios de noviembre, Erdogan anunció las intenciones de incorporar una segunda unidad.

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De hecho, la posible construcción de otro portaaviones ya había sido uno de los temas que abordaron Pedro Sánchez y su homólogo turco durante una visita oficial del presidente español en 2021. En aquel encuentro, Turquía también indagó por el submarino S-80, como probable candidato de su inminente nuevo programa de sumergibles, posibilidad que adquiere mayor relevancia ahora que el Isaac Peral está operativo.

Asimismo, Canadá tiene en carpeta un proyecto para adquirir entre seis y 12 submarinos. Uno de los requisitos que exige Otawa es que se trate de un buque ya existente al que se le pueda incorporar modificaciones para adaptarlo a las necesidades de la fuerza canadiense. Navantia es uno los seis astilleros a los que se ha invitado a participar el proceso de solicitud de información, paso anterior a abrir la licitación internacional. A su vez, Polonia ha reactivado su denominado programa Orka, que consiste en la compra de tres sumergibles, al que también aspira el astillero público español.

Ceremonia de entrega del submarino S-81 Isaac Peral a la Armada, este jueves en Cartagena (Murcia). (Iñaki Gómez/MDE)
Ceremonia de entrega del submarino S-81 Isaac Peral a la Armada, este jueves en Cartagena (Murcia). (Iñaki Gómez/MDE)

¿Posibilidades reales?

Uno de las mejores cartas que tiene Navantia para posicionar internacionalmente al submarino es su propulsión AIP, un innovador sistema que lo diferencia del resto de sumergibles de propulsión no nuclear disponibles en el mercado. Su AIP permite al S-80 permanecer semanas sumergido sin necesidad de salir a la superficie para recargar baterías -en beneficio de su capacidad furtiva-, gracias al uso de hidrógeno mediante el procesado de bioetanol y oxígeno para generar energía eléctrica.

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Sin embargo, el Isaac Peral carece de este sistema debido a retrasos en su desarrollo, por lo que no se podrá comprobar su buen funcionamiento hasta el tercer buque de la familia, que sí estará equipado con él. “Con la capacidad de construcción de submarinos, ahora se abren nuevas oportunidades de ventas y exportación, pero tenemos que ser realistas, el éxito del S-80 estará ligado al éxito de su AIP, y eso no se podrá valorar hasta el S-83″, asegura en diálogo con Infobae España el asesor y analista independiente en temas de defensa Carlos Delgado.

A pesar de este hándicap, el experto sostiene que Navantia sigue teniendo posibilidades de vender su buque. “Desde luego se vuelve más complicado, especialmente porque España competirá en una liga donde Francia o Alemania son verdaderas potencias en la construcción de submarinos y con mucha más experiencia”, explica. Asimismo, Delgado afirma que en la exportación de material bélico es fundamental tener una diplomacia y relaciones internacionales bien aceitadas, como ha quedado demostrado en el caso de Turquía. “En esta fase de programas y adquisiciones, ventas y exportaciones, la acción exterior del gobierno en terceros países dando confianza en el programa es fundamental, pero tampoco parece que estemos en eso. Por tanto, la lógica nos pide que seamos realistas”, concluye.