El Gobierno planta su primera meta en frenar las broncas con PP y Podemos: “El ruido, cuantos menos decibelios tenga, mejor”

Moncloa reduce las advertencias de Belarra, que reclama autonomía ante Sumar, mientras Sánchez llama a sus ministros a trabajar con la “máxima coordinación”

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside el primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno. (Juan Carlos Hidalgo/EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside el primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno. (Juan Carlos Hidalgo/EFE)

El Gobierno de coalición echa a andar con el objetivo prioritario de eludir la polarización y bajar el diapasón. Pedro Sánchez inicia su tercer mandato en medio de una fuerte crispación por la ley de amnistía, alentada por la derecha y la ultraderecha en la calle y en Europa. A este frente se ha sumado otro nuevo desde su propio espectro tras quedar constatada la ausencia de Podemos en el nuevo gabinete.

El polémico traspaso de carteras, en el que las exministras moradas, Ione Belarra e Irene Montero, cargaron contra Sánchez por “echarlas” del Ejecutivo, amplió además la brecha a la izquierda del PSOE al cuestionar la imposición de Yolanda Díaz de los nombres de los ministros de su espacio en el Consejo de Ministros. Esta pugna se saldó además con la renuncia de Nacho Álvarez a ser ministro, como había propuesto Sumar, y la dimisión de todos sus cargos en Podemos.

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A partir de ahora, los morados se ven obligados a trasladar sus disputas al Congreso, donde están representados por sus cinco diputados a través del grupo parlamentario de Sumar. Si bien, su continuidad en el grupo durante la legislatura está en el aire: bien porque se van, algo que descartó la propia Belarra al reivindicar su “derecho a formar parte”, o bien porque los “echan”, como deslizó la secretaria general de Podemos. “Igual que nos han echado del Gobierno, nos puedan echar del grupo parlamentario”, acusó la exministra de Derechos Sociales.

Moncloa pretende reducir las advertencias de Podemos al reclamar su autonomía ante Sumar, a pesar de que se pueda poner en riesgo las votaciones en el Congreso con una mayoría complicada por sí sola. En este sentido, fuentes del Ejecutivo restan importancia a la posible oposición de Podemos frente a las propuestas del Gobierno: “Cuando lleguen al Parlamento, los grupos tendrán que manifestarse si se sienten reconocidos y quieren seguir en esa agenda de transformación”.

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Lo que sí descartan en Ferraz es bregar cara a cara con los de Belarra. En esta línea, según voces socialistas, Pedro Sánchez ha emplazado a Yolanda Díaz a hacerse cargo de las negociaciones con Podemos y apagar los eventuales fuegos que se abran en la coalición. Por tanto, rechazan dar a los morados el mismo protagonismo que al resto de grupos parlamentarios que permitieron la investidura de Pedro Sánchez.

Sánchez pide trabajar con la “máxima coordinación”

Por otro lado, una vez pasada la investidura de Pedro Sánchez, estas fuentes gubernamentales quieren eludir la confrontación que mantiene el PP tanto en España como en Europa. Especialmente cuando las críticas por la amnistía han derivado en acusaciones de deslegitimación e insultos. Este mismo martes, sin ir más lejos, el líder de la oposición, el popular Alberto Núñez Feijóo, dijo que Sánchez tiene un “tic patológico”.

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“No nos van a ver en la paralización. Queremos serenidad y en lo que nos van a encontrar es trabajando”, lanzan desde Moncloa. La estrategia de lo de Sánchez para los primeros compases de la legislatura es atajar estos frentes: “El ruido, cuanto menos decibelios tenga, mejor”. “Ahora al turrón, que lo que toca es trabajar”, remachan estas voces cercanas al presidente del Gobierno.

La portavoz del gobierno y ministra de Educación, Formación Profesional y Deporte, Pilar Alegría, a su llegada a una rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros. (Eduardo Parra/Europa Press)
La portavoz del gobierno y ministra de Educación, Formación Profesional y Deporte, Pilar Alegría, a su llegada a una rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros. (Eduardo Parra/Europa Press)

Por su parte, la ministra portavoz, Pilar Alegría, cuestionó al PP que su “carta de presentación” sea el “insulto” y la “confrontación”. En su primera experiencia como portavoz del Gobierno, la titular de Educación y Deportes recordó que “los ciudadanos se merecen otra cosa”, ya que “se merecen un Gobierno que trabaje y una oposición que sea constructiva”.

De paso, instó al PP a renovar el órgano de gobierno de los jueces, con el mandato caducado desde hace casi cinco años (duplica el mandato legal). “Ojalá en la carta de presentación del PP entre el renovar de una vez el CGPJ. Son demasiados días con un Poder Judicial caducado y tal y como establece la Carta Magna es necesario que renovemos el Poder Judicial y espero que se posible lo antes posible. Pero hemos vivido una legislatura donde ha sido imposible. La mano siempre ha estado tendida”, lamentó.

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Para este nuevo periodo legislativo, Sánchez marcó las líneas de actuación a sus ministros. A través de una carta personalizada, el líder del Ejecutivo instó a los miembros de su gabinete a trabajar con la “máxima coordinación”. Consciente del clima político actual, “un clima exacerbado por aquellos que no sólo niegan la legitimidad de origen a este Ejecutivo, sino que buscan cuestionar su legitimidad de ejercicio”, pidió responde “con trabajo”.

“Al ruido interesado, con diálogo y mano tendida. A la descalificación y el insulto, con una apelación sincera a la concordia y la convivencia que anhela la inmensa mayoría de la sociedad”, reza la misiva, preludio del “magnífico ambiente” que impregnó la primera reunión del Consejo de Ministros, un oasis en el desierto político que augura fuertes turbulencias.

Irene Montero ha afeado a Pedro Sánchez su expulsión del Gobierno en el traspaso de cartera a Ana Redondo, nueva ministra.